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On the Road

Amecameca: Historia entre los volcanes

El nombre Amecameca, proviene del idioma náhuatl y de los vocablos amatl, que quiere decir papel, queme, que significa señalar o indicar, y can que se traduce como lugar. Por lo tanto, Amaquemecan significa “el lugar donde los papeles señalan o indican”. Adentrarse en su historia es conocer parte esencial de lo que nos hace mexicanos y nos da cuenta de los primeros años de una de las mujeres más importantes de nuestro país: Sor Juana Inés de la Cruz. Conocer sus increíbles paisajes nevados, disfrutar a cada paso su arquitectura y sentir la energía que despiden sus dos imponentes volcanes, es una experiencia que no debes dejar pasar.

Amecameca se encuentra a 57 kilómetros al suroeste de la Ciudad de México, sobre la porción oriente del Estado de México, situado al pie de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Este municipio fue en la época prehispánica un importante centro ceremonial del mundo indígena y durante la época colonial fue lugar de retiro de Fray Martín de Valencia, primer franciscano que encabezó la evangelización de la Nueva España en 1524. Como muchos lugares de México, comenzó siendo un territorio solitario, en donde la naturaleza permaneció intacta por mucho tiempo, hasta que llegaron sus primeros pobladores, un grupo de indígenas en busca de un lugar para construir sus pequeñas viviendas y poder desarrollarse ahí. La historia muestra que el
primer conjunto de chichimecas que se establecieron en Amaquemecan llegó en el año de 1268, y después llegaron los totolimpanecas, otro linaje importante, y ambos compartieron sus tierras al tiempo que pusieron fronteras para impedir que otros llegaran a la misma zona que se estaba desarrollando.

En 1464 los mexicas lograron entrar a Amaquemecan e inmediatamente quemaron los templos que había en la zona, lo que provocó que la tierra fuera dividida para pagar tributo a los nobles, mientras que muchos amaquemes se vieron en la necesidad de huir a Huexotzinco para refugiarse. El medio ambiente natural y la población sufrió cuando en el año de 1492 se dio un temblor muy fuerte y provocó que el volcán Popocatépetl lanzara enormes fumarolas. Cuando todos pensaron que los problemas habían pasado, ese mismo año se desgajó el cerro de Ixmatlazin lo que provocó que mucha gente muriera. En 1496 se dieron más temblores que abrieron la tierra en muchas partes y en Amecameca no fue la excepción. En el año de 1519, Hernán Cortés llegó al paraje conocido como Tlamacaxco, despertando su interés en conocer y explorar el municipio de Amecameca porque se dio cuenta que había casas que estaban construidas de forma interesante. Después llegó la orden religiosa de los evangelizar a la población. En 1521, los caciques se instalaron en Amecameca, entre los cuales estuvieron los señores Quetzalmazatzin y su hermano Tecuanxayacatzin, debido a que fue parte de su pago por haber ayudado a Hernán Cortés en la guerra contra los mexicas.

En el año de 1547 se inició la construcción del templo de Santa María de la Asunción y desde un principio se visualizó como un gran lugar, abierto a todo el público y en donde se dieron servicios religiosos básicos. En el siglo XVII Amecameca logró consolidarse como una zona muy importante para muchos comerciantes que en su mayoría hacían escalas ahí para descansar. Además, la fama de Amecameca se debe a que una de las personas más importantes de la historia del país vivió en la Hacienda de Panoaya de 1651 a 1663: Sor Juana Inés de la Cruz.

Si bien es sabido que durante la época navideña muchas familias se dirigen a Amecameca a cortar árboles de Navidad, esta dista mucho de ser la única actividad por hacer. Cuando visites, te recomendamos ir con ropa abrigada pues la cercanía con los volcanes hacen del clima frío y húmedo. Puedes comenzar con un paseo por sus plazas donde diversos comerciantes se juntan a vender desde antojitos hasta una infinidad de dulces típicos como garapiñadas y tamarindos. En el mercado junto a la iglesia podrás comenzar tu día con unos deliciosos tacos de cecina con nopales y salsa. También puedes probar los ricos tlacoyos azules
de requesón con guacamole. ¡Perfectos para comenzar el día!

Amecameca cuenta con varias zonas y construcciones atractivas. Una de ellas es la arqueológica que se encuentra a 6 kilómetros en la parte oriente de la cabecera municipal y es conocida como Piedra del
Conejo o monumento solsticial de Tomacoco. Este lugar cuenta con un arco de estilo colonial que data del año 1731. No dejes de admirar algunas casas antiguas que hay en la calle Hidalgo y la primera casa en
la calle de San Francisco. La Zona Centro y la Plaza de la Constitución es muy amplia y es en donde las
personas pueden encontrar un gran número de restaurantes, bares, cafeterías e información turística. La plaza de la Constitución es sin duda el lugar al que habitantes y turistas visitan todos los días, pero en especial se presentan más personas durante los fines de semana. Aquí es donde se encuentra el tradicional quiosco de estilo clásico de los años 50, y en cuya parte baja se ubican dos tiendas en donde venden una gran variedad de dulces típicos de la región.

Aquí podrás ver un aro del juego de pelota que data del año de 1299. La plaza también es conocida como “el jardín” debido a los amplios jardines que se hicieron para hacer que todo fuera muy vistoso, natural y arquitectónico, además de que cuenta con cuatro esculturas de leones que fueron hechos en fierro colado. El Palacio Municipal es en donde se encuentran los poderes que rigen al municipio, así como también el famoso zócalo en donde podrás descansar cómodamente en alguna de las bancas que tiene y disfrutar de un helado o algún otro postre.

Continúa conociendo ahora la Parroquia de la Asunción, construida por la orden de los Dominicos en el año de 1553. Esta edificación se llevó casi diez años para ser terminada en su totalidad pero cuando finalmente
se inauguró, logró distinguirse por tener una portada o entrada principal de cantera rosa que se ha logrado conservar y cuyo estilo es el manierista. En su fachada se encuentra la escultura de la Virgen de la Asunción rodeada a sus pies por rostros de varios ángeles. La parroquia tiene un campanario a la izquierda y una pequeña torrecilla en el costado derecho. Entra y descubre la singular nave que cuenta con retablos barrocos acompañado de fabulosos detalles indígenas en las columnas y frescos.

Otra atracción religiosa es la Parroquia de San Juan Bautista en donde resaltan los tonos como el azul oscuro y el blanco en su parte externa, una puerta en arco grande y una ventana ubicada en la parte central superior. Su interior está pintado en tono beige, lo que permite crear un ambiente fresco, amplio y luminoso, adornado por diversos elementos religiosos que hacen de este lugar, uno de los favoritos de los habitantes
de Amecameca. No dejes de visitar el Santuario del Sacromonte construido en los vestigios de lo que fueron los teocallis y amoxcallis. Date una vuelta por su mirador y disfruta de las vistas panorámicas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

Si eres de los que gustan de actividades al aire libre, Amecameca ofrece el Parque Nacional Izta-Popo, uno de los lugares más importante que existen en esta zona del estado de México, y que desde hace mucho tiempo ha estado protegido por su riqueza natural. Este parque fue creado en 1935 con la finalidad de proteger las montañas que conforman a la Sierra Nevada y en el año 2010 fue declarado por la UNESCO como Reserva de la Biósfera Los Volcanes. Si lo que a ti te interesa es ir al Popocatépetl, primero debes llegar hasta el albergue de Tlamacas, donde se encuentra un alojamiento. Aquí hallarás un registro del Rescate Alpino donde todas las personas que quieran escalar el volcán, deben anotarse como una forma de organización y control de quienes suben. En tu camino encontrarás pinos, oyameles, zacatones y muchas flores de diversos tipos, además de conejos, zorrillos, ardillas, tuzas, zorra gris, gato montés, coyotes, venados de cola blanca y 29 especies de aves. ¡Marzo es una de las mejores épocas para hacer este recorrido!

Para los interesados en ir al Iztaccíhuatl lo podrán hacer en automóvil y recorrer un camino de terracería hasta llegar a la estación de Alsomoni, en donde deberán dejar su auto y continuar caminando cerca de una hora hasta llegar a la zona en donde se comienza el ascenso al volcán. Para esta subida también es necesario registrarse. Por esos rumbos se puede ver El castillo del Salto del Agua o El Hotel de Los Secretos, que fuera casa de campo de don Arturo Quintana Arrioja y Mercedes Peñafiel de Quintana. Este lugar sólo puede verse desde lejos pues tienes que ser invitado por los Legionarios de Cristo para
visitarlo. Ya estando en este recorrido, no te pierdas la Cascada del Salto.

La Ex Hacienda de Panoaya, ubicada a dos kilómetros del centro de Amecameca, es el lugar por excelencia para visitar y en donde podrás realizar una gran variedad de actividades recreativas, tanto para chicos como para grandes. La ex hacienda es una construcción antigua que data del siglo XVII, y está en un predio de 60 hectáreas que guarda una historia muy interesante, pues fue el hogar de Sor Juan Inés de la Cruz durante mucho tiempo. Aquí podrás visitar el Centro Cultural Panoaya, el cual se hizo en honor a ella y se encuentra
abierto al público en general. Sor Juana fue conocida por ser una escritora novohispana y religiosa de la Orden de San Jerónimo. Se convirtió en una gran exponente de la literatura del Siglo de Oro. Destacó por haber sido una mujer valiente, que a pesar de haber pasado por situaciones complicadas en su vida, siempre
luchó por hacer sus sueños realidad, cumpliendo las metas que se trazó, siendo como ejemplo de eso el haber cultivado la lírica, el auto sacramental y el teatro. Su historia nos muestra que aprendió a leer y a escribir desde muy chica y cuando creció formó parte de la corte de Antonio de Toledo y Salazar, marqués de Mancera y 25º virrey novohispano.

Sor Juana tuvo una larga carrera enfocada en la literatura y fue por eso que su trabajo dejó un gran legado en el arte barroco español mediante una producción lírica y dramática con toques religiosos. Sor Juana Inés de la Cruz murió el 17 de abril de 1685 debido a que se desató una epidemia y ella fue parte de los cientos de muertos que hubo en aquella época. La ex hacienda de Panoaya tiene varias secciones, además de un gran jardín y una capilla. La zona cuenta con una amplia superficie en donde se creó un Zoológico Didáctico con más de 200 animales como ciervos rojos importados de Nueva Zelanda, venados, llamas, ponies, emús, cabras miniatura, patos y mucho más.

Para comer podrás ir al restaurante “El Castillo de los Venados” y para quienes desean quedarse a dormir en este lugar se encuentra un hotel con 15 habitaciones totalmente amuebladas con amenidades básicas. En el lugar se encuentra una tirolesa alpina, además de un humedal y un lago en donde se puede rentar una lancha para pasar un rato. En la misma área se encuentra el Parque de los Venados Acariciables, en donde hay muchos de estos animales, llamas, emús, cerdos, borregos, cabras, un dromedario y ¡más! Una de las características especiales es que todos los animales pueden ser alimentados por las personas que visitan el parque, comiendo de su propia mano. Luego de esta experiencia, ve al Laberinto Inglés, totalmente natural y con más de 5,000 metros cuadrados, en donde podrás perderte de forma divertida con las personas que vayas.

Antes de despedirte de este maravilloso lugar, no dejes de hacer una última comida. Uno de los ingredientes más famosos de Amecameca es la nuez y con ella se prepara el pollo a la nuez, chiles en nogada, Mixiotes
de conejo con nuez, conejo al pastor, etc. En cuanto a las bebidas típicas, se encuentran los licores de frutas que también se conocen por ser elaborados con nuez. No te pierdas la oportunidad única de conocer este lugar con tu familia y aprovecha un fin de semana para visitarlo.

EX-HACIENDA PANOAYA
Carretera Federal Mexico-Cuautla Km 58, Panoaya,
Amecameca de Juárez, Méx.
Lunes a domingo de 10:00 a 17:30 horas
Entrada general $60 pesos

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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