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Gastronomia

Amor chiquito, Chiquitito… Café

La de Chiquitito es una historia de amor. Quiero empezar diciendo esto, no hay aventura más hermosa y brillante que aquella que está hecha con el corazón, y más que un tema anatómico debe ser uno de ímpetu y motivación.

El relato comienza hace ya varios años, en la primera década del nuevo milenio, cuando dos personas se conocen y se enamoran. Años más tarde y ya con una vida juntos, deciden que este es el país en donde de momento quieren establecerse y necesitan llevar a cabo algo juntos, que figure un esfuerzo con miras a un horizonte de soporte, de permanencia.

Y es así como surge la idea de crear un espacio que sea para todos, incluyente en todos los aspectos, un refugio para cualquier persona, sin importar su edad, género u ocupación. Este espacio tendría una unión, un vértice común: el deseo de un buen café.

Así que Ceci y Jer se dieron a la tarea de encontrar esa locación, que fuera tan especial que sus características obvias no fueran lo relevante, que su ubicación permitiera la accesibilidad y que cualquiera pudiera llegar, por el medio que fuera, ya sea caminando o en algún vehículo, y cumpliera su deseo, su pequeño placer del día. Y lo encontraron, en la emblemática colonia Condesa, y aunque decían que el local era pequeño, más bien “chiquitito”, entendieron que era perfecto.

El reto siguiente era hacerlo único, tan especial que no hubiera ninguno como él. Decidieron enfocarse en el café, trayendo granos de Oaxaca y Chiapas de la mejor calidad, ofreciendo un producto mexicano inigualable. Ella comenzó a hacer pruebas de platillos, horneando delicias que ahora son clásicos del lugar.

Además, la decoración del espacio debía ser perfecta, acogedora y que en ningún momento se sintiera claustrofobia. La línea a seguir fue una mezcla de minimal y blancos con detalles propios de los orígenes de la colonia, como el piso.

Sobra relatar que el Chiquitito de inmediato se convirtió en una referencia obligada en la zona, lugar de recreación, lectura, convivencia y esparcimiento, este espacio es de todos y para todos y su oferta de productos inmejorables. Por lo mismo debían extender estos deleites a otras locaciones, así que comenzaron de nuevo la búsqueda y ahora tienen dos chiquititos más, uno en la colonia Cuauhtémoc, en Rio Lerma, y otro en las Lomas, en Prado Norte.

El Chiquitito tiene los mejores blends de café, ya sea en Expresso tradicional, sus deliciosos y famosos Capuccinos, Frappés, Macchiatos, Cold Brews, o el que sea de tu preferencia. Además, si la cafeína no es tu deseo en el momento, tiene delicioso tés, infusiones, Chai, Matcha y mucho más. Y con tu bebida de preferencia no dejes de probar sus maravillosos panqués, galletas, sándwiches, etc.

De ninguna manera se debe de perder la oportunidad de vivir la experiencia Chiquitito, que nos enseña que lo que importa no es el tamaño sino la calidad de un lugar hecho de principio a fin con amor.

 

Mirna Calzada

Sobre el autor

The Boss.

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