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Arte

Aprendiendo a leer con John Baldessari. La leyenda del arte en el Museo Jumex

El 24 de julio de 1970 John Baldessari (National City, California, 1931) dejó que el fuego devorara toda su obra, la que él conservaba, anterior a 1966, y guardó las cenizas en una urna en forma de libro como testimonio de los hechos junto a una lápida referencial. Esta drástica acción simbolizaba la respuesta a las dudas del artista respecto al arte dominante de aquella época, un fuego purificador que marcó su renacer artístico y el cual tituló Cremation Project.

Una figura indiscutible del arte contemporáneo, en activo desde 1962, y que el Museo Jumex nos trae estos días en bandeja de plata con una muestra titulada “Aprendiendo a leer con John Baldessari” y la cual contiene más de 80 obras que incluyen sus primeras pinturas de instrucciones y sus icónicos fotomontajes, así como videos, esculturas, piezas con texto y ediciones de una trayectoria profesional que se extiende a lo largo de más de medio siglo.

“I will not make boring art” escribía repetidamente en un cuaderno escolar John Baldessari en un vídeo de 1971. Esa misma aversión al aburrimiento es la que ha impulsado a este artista, a lo largo de toda su carrera, a evitar cualquier rastro de monotonía y recurriendo a un ecléctico repertorio de medios y formatos para articular sus incisivas reflexiones en torno a los límites de la creación artística.

John Baldessari es uno de los artistas más influyentes de nuestro tiempo y que ha desafiado las convenciones de las prácticas artísticas haciendo un uso insólito del lenguaje y de las imágenes. Aprendiendo a leer con John Baldessari es una investigación constante sobre cómo el texto y la imagen forman un lenguaje continuo que estructura nuestra visión del mundo.

El hecho de trabajar en el aislamiento cultural de National City y no en Los Ángeles, el núcleo artístico de California, dio a Baldessari la libertad de hacer lo que quisiera sin estar sometido a la crítica de un público. En 1966, comenzó a fotografiar un barrio obrero de su ciudad. Las fotos eran intencionalmente mundanas, a menudo hechas desde el coche sin mirar por el visor de la cámara. Después, amplió las fotos y las transfirió a telas, y pidió a cartelistas comerciales que pintaran encima textos igualmente comunes que identificasen cada lugar. Estas piezas que combinaban foto y texto crearon nuevos significados y relaciones entre imágenes y palabras, y marcaron un punto de inflexión en la trayectoria artística de Baldessari. Más adelante, el artista eliminó completamente las imágenes de sus telas y dejó únicamente el texto.

La enseñanza ha sido una parte integral de la vida de Baldessari. En 1970 le ofrecieron una plaza en el California Institute of the Arts (Cal Arts), donde enseñó junto a personajes tan influyentes como John Cage y Nam June Paik. Estar expuesto a la obra de estos creadores y a sus medios, la música y el vídeo, dejó una huella muy significativa en Baldessari: la música le aportó la noción de temporalidad y el video, un medio hasta el momento no explorado para expresar sus ideas y el cual es el soporte de algunas de sus piezas más iconicas.

Tras mudarse a Los Ángeles, la proximidad con Hollywood también se manifestó en la obra de Baldessari pues abordó los procesos de trabajo de la industria cinematográfica. Asimismo, se apropió de las imágenes de fotogramas que encontraba en tiendas locales y que categorizaba meticulosamente según su contenido para aplicarlas en su obra. Simultáneamente empezó a crear piezas a mayor escala, utilizando las fotografías como bloques de construcción para sugerir narrativas.

Fascinado por los diferentes mecanismos de la comunicación humana, sus juegos de textos con imágenes son el eje conductor de esta exposición en el Museo Jumex. Baldessari no aborda el lenguaje escrito como un elemento visual. Los textos que inserta en el lienzo están ahí para ser leídos.

Para Baldessari el arte debe de ser tan sencillo como una tarjeta didáctica, donde las palabras, imágenes, símbolos o números, sean usados para adquirir diversos conocimientos y significados a través de su relectura. Esto se puede ver en obras en las que aparece el alfabeto, como A B C Art (Low Relief): A/Ant, Etc. (Keyboard), así como en los videos Teaching a Plant the Alphabet y Xylophone. Además, a Baldessari le ha interesado la pedagogía como medio para formar y subvertir la creación, presentación y lectura del arte, lo cual se puede ver trabajado también en piezas como estas.

El interés casi obsesivo de Baldessari por entender cómo el lenguaje y la imagen producen un significado lo ha llevado a encontrar nuevas formas de dar sentido a las cosas por medio de sistemas. El alfabeto es uno de ellos. Aunque el orden es esencialmente arbitrario, el alfabeto y las letras que lo componen proveen los cimientos de la alfabetización. Inspirado en esto, el alfabeto de Baldessari es una selección del curador de esta exposición, Kit Hammonds, quien compara obras desde los años sesenta hasta la actualidad, revelando en este proceso, algunos de los motivos, gestos e ideas recurrentes en el trabajo de Baldessari y que forman parte de su lenguaje visual y conceptual.

Baldessari trataba de probar que el texto es igualmente efectivo para crear imágenes mentales, idea bastante popular en el movimiento del arte conceptual, en el cual el lenguaje se entiende como estructura y el poder que tiene sobre la mente. El artistta ha declarado que la semiótica y el estructuralismo lo inspiraron a tratar el lenguaje como signo, y a contrastar deliberadamente el lenguaje con la imagen.

En este sentido, el lenguaje es, para Baldessari, un conjunto de reglas que todos seguimos de forma voluntaria,  algo parecido a las convenciones artisticas propuestas por el arte mismo. Sin embargo, para este artista, era vitalmente importante romper con tales supuestas certezas y cuestionarlas. De aquí, el punto de partida de la exposición que nos presenta el Museo Jumex.

Bajo esta premisa, los trabajos presente en esta muestra, ofrecen lúdicos dobles puntos de vista sobre la evolución de los cánones estéticos en la historia del arte y suponen también una continuación de las investigaciones de Baldessari sobre las tensiones entre texto e imagen en su cuerpo de trabajo.

Baldessari ofrece a los espectadores unos montajes, aparentemente simples, de imágenes, frases, formas u objetos a partir de los cuales cada uno puede sacar sus conclusiones conceptuales. Su obra Studio, es un ejemplo de esto. Inspirándose en fotogramas en blanco y negro del cine clásico y del material publicitario de Hollywood —una técnica que el artista viene usando desde mediados de la década de los setenta—, Baldessari escoge una imagen desconocida en la que aparece un grupo de personas y luego tapa los rostros con formas geométricas de colores. Si la sacamos de su contexto narrativo reconocible, la escena cambia de protagonistas y se convierte en un estudio libre de las formas. En esta pieza, el lenguaje desempeña un papel secundario con respecto a los experimentos estructuralistas que Baldessari realiza con los colores, las formas y la composición. Baldessari descubrió que el hecho de cubrirles el rostro acentuaba el carácter anónimo de los personajes, lo que obligaba al espectador a centrarse en otros aspectos de la imagen para dar sentido a la escena. Además, Pese a que se trata de obras sin texto, el lenguaje sigue teniendo un papel importante a través de sus títulos, que para Baldessari son tan significativos como la pieza misma.

Así, intenta demostrar que la lectura de una obra de arte, no puede ni debe estar cerrada. Como las posibilidades de lectura pueden ser muchas, los significados van cambiando, convirtiendo el montaje en una obra abierta. La manera de enfrentarnos a esta obra es escudriñar cada una de las fotografías, aparentemente sin conexión, y divagar ilimitadamente huyendo de sacar conclusiones certeras.

Al contrario de lo que ocurre con un texto definido en todos sus términos y capaz de descodificar la alegoría, este conjunto de imágenes funciona como un texto ilimitado, donde cada signo puede ocupar distintos lugares dentro de la sintaxis, ofreciendo historias ilimitadas.

La historia ha catalogado a Baldessari como uno de los más destacados representantes del arte conceptual, pero no es un artista fácil de etiquetar. El suyo es un conceptualismo descreído que reivindica el poder transgresor de la forma. Su ironía sutil pero siempre afilada cuestiona conceptos como el de autoría y altera nuestra manera pasiva de enfrentarnos al arte, a sus textos y a sus imágenes.

 

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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