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Arte, Cultura

Caravaggio, el tenebrista que se odió a si mismo.

Michelangelo Merisi Da Caravaggio (1571-1610) se ha convertido en uno de los pintores más apreciados en el siglo XXI. Sin embargo, a una pintura magistral se une una vida intensa y polémica. Fue un genio incomprendido, un loco violento, un hombre atormentado y un triste perseguido.

Caravaggio fue el enfant terrible de la pintura italiana barroca. Pocos autores han gritado tan fuerte con los pinceles su propio conflicto personal. Aunque no haya dejado más que una cuarentena de pinturas, cada una de ellas revela una visión muy personal del arte, una lucha interior, un debate entre luz y oscuridad, y un espíritu innovador capaz de mezclar en una misma escena santidad divina y miseria humana.

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598 – Madrid, 1664). Magdalena penitente, s.f. Óleo sobre tela. Museo Nacional de San Carlos, INBA

Michelangelo Merisi será conocido siempre con el nombre de la pequeña localidad de Caravaggio, situada al norte de Italia, de la que procedía su familia. Él, sin embargo, nació en Milán y allí se trasladó para formarse en una escuela de pintura manierista donde aprendió a manejar los pinceles antes de transmitirles su propia vida.

Entre 1585 y 1592 absorbió lo mejor de las diferentes tendencias de la pintura renacentista que ya llegaba a su fin. En las regiones de la Lombardía y Véneto, el tenebrismo y el naturalismo propios del naciente barroco comenzaban a contagiar a los artistas, y el joven Caravaggio –de viaje por esas tierras– las estudió sin saber que se convertiría en el principal maestro de tales técnicas. Ni la pequeña población de Caravaggio, ni Milán, ni Brescia, ni ninguna otra de las ciudades por las que deambuló, marcarían tanto su destino como Roma. En esta ciudad se formó el genio, se impregnó su vida, con Roma se juró muerte y a ella suplicó perdón al final de sus días.

Hacia mediados de 1592, Caravaggio llegó por vez primera a la ciudad. Pronto encontró trabajo como “pintor de flores y frutos” en el taller de Giuseppe Cesari, artista de cámara del Papa Clemente VIII. Durante este tiempo pintó varios cuadros, entre los que se incluyen Muchacho pelando fruta (su primera pintura conocida), Cesto con frutas y Baco, supuestamente un autorretrato realizado tras una convalecencia por malaria, posterior a su salida del taller de Cesari.

José de Ribera “el Españoleto”. La vista (perteneciente a la serie Los Cinco Sentidos), ca. 1615-1616. Óleo sobre tela. Museo Franz Mayer

Empeñado en hacerse una carrera en Roma, Caravaggio conoce el fracaso y la enfermedad, pero es en esta época cuando entra en contacto con algunas personas que marcarían su vida: el arquitecto Onorio Longhi, el joven siciliano Mario Minniti y el pintor Próspero Orsi, quienes le ayudaron a salir de la miseria.

Así, a mediados de los años noventa, Caravaggio había podido pintar algo más que parras y frutas, y sus cuadros, llenos de luz y jovialidad – y de temática tanto profana como religiosa- llamaron la atención de adinerados mecenas. Orsi, establecido en las altas esferas de la ciudad, le introdujo con los grandes coleccionistas, mientras que Longhi, le llevó al mundo de las peleas callejeras romanas y Minniti le sirvió de modelo y años más tarde fue su ayudante en Sicilia.

La Buona ventura es su primera composición con más de una figura, en la que muestra a Mario engañado por una niña gitana. Este cuadro es precisamente el que estará exhibiéndose en el Museo Nacional de Arte (Tacuba 8, Centro Histórico) de nuestra ciudad en la muestra titulada Caravaggio. Una obra, un legado. En colaboración con los Museos Capitolinos de Roma, se presentará esta obra que es una de las pocas existentes del pintor. Esta pieza es fundamental para compender el desarrollo inicial del artista y su primer acercamiento hacia el claroscuro.

Luca Giordano (Nápoles, Italia 1632-1705). Astrónomo de la Antigüedad, ca. 1660. Óleo sobre tela. Museo Nacional de San Carlos, INBA.

Bajo la curaduría de Abraham Villavicencio y Alivé Piliado, esta exposición está conformada por tres núcleos temáticos. El primero, titulado De Italia a México: el legado de Caravaggio, hace hincapié en la herencia artística y la apropiación del caravaggismo en Europa y su tránsito hacia México; en Las innovaciones estéticas: naturalismo, tenebrismo, teatralidad, segunda sección de la muestra, se revelan los recursos plásticos del artista adoptados por pintores novohispanos y mexicanos; finalmente, el discurso curatorial concluye con La Buenaventura, una de las pinturas clave para comprender el desarrollo inicial del artista y su primer acercamiento al claroscuro. Todo esto se logrará a través de obras maestras de las colecciones del MUNAL, el Museo Nacional de San Carlos, el Museo Franz Mayer y la colección Pérez Simón.

En La Buona ventura se desarrolla un episodio galante entre dos figuras visualmente conexas y provisas de ropajes de época sobre un fondo neutro. La acción (un caballero y una gitana interpretando su suerte leyendo las líneas de su mano) evidencia el asunto de género costumbrista cotidiano en la Italia de findes del siglo XVI.

En la pintura de género, existe la categoría que comprende las escenas costumbristas que representan la vida cotidiana con vistosos personajes anónimos provistos de gestos, actitudes, apariencias, trajes y accesorios. Todo implícito en vínculos sociales desplegados en una escena congelada.

El sentido lumínico de la pintura identifica la etapa temprana del artista quien aún no está definido en el claroscuro tenebistra que caracteriza sus obras maestras y que inauguraron una de las más destacadas vertientes del barroco, y cuyos personajes con pieles radiantes emergen de penumbras inciertas.

Baltasar de Echave Rioja
Seis apóstoles, s. XVII
Óleo sobre tabla
Museo Nacional de Arte, INBA
Adjudicación, 2000

Algunos de los artistas que acompañarán la pieza de Caravaggio en la exposición son: Baltasar de Echave y Rioja, Cristobal de Villalpando, Francisco de Zurbarán, José de Ribera “El Españoleto”, José Juárez, Sebastián López de Artega y Luca Giordano.

A partir de este cuadro Caravaggio adquiere una nueva forma de realismo, y por primera vez le son encargados trabajos religiosos. El cardenal Francesco María del Monte acogió en su palacio a Caravaggio. El purpurado –experto músico, alquimista, astrólogo, científico y promotor de las artes– había fomentado en torno a sí una cohorte de pintores en la que se introdujo Caravaggio. Es ahora cuando abandona la pintura profana y se dedica, ya hasta el final de sus días, casi por exclusivo a la religiosa.

Estos cuadros catapultaron la fama de Caravaggio en el pueblo y en el gremio artístico. Pero esta reputación dependía totalmente de los encargos públicos, que eran necesarios para mantener satisfecha a la Iglesia.

En 1599, bajo la influencia del cardenal Del Monte, Caravaggio fue contratado para decorar la Capilla Contarelli, en la iglesia romana de San Luis de los Franceses. Aquella habitación fue el trampolín artístico de Caravaggio, el lugar en el que pudo mostrar su concepción de la pintura religiosa, y que le abriría las puertas a tantos otros encargos religiosos.

Así el artista incluye las características que marcarían para siempre su estilo y que dividirían –y siguen dividiendo– al público: frente al idealismo de los personajes bíblicos de otros artistas, Caravaggio los representa sirviéndose de modelos de la calle, sin idealizarlos, con sus deformaciones físicas. Los representará tal cual, ancianos, mugrientos, feos, sucios. El pintor se centrará en la fuerza psicológica de esos personajes, resaltando sus rostros con luces a veces imposibles, y envolviendo en las tinieblas los decorados del fondo. Estas luces y sombras contribuían a resaltar el dramatismo de las composiciones. Este acercamiento de lo sagrado a la realidad es quizá uno de los motivos de su popularidad, aunque no por esto exento de la polémica por usar a mendigos o prostitutas para representar a figuras santas, sin ocultar sus pies sucios, sus arrugas, sus piernas hinchadas o sus ropas hechas andrajos.

Escuela de José de Ribera 1591-1652
San Jerónimo, s/f
Óleo sobre tela
Museo Nacional de San Carlos, INBA

Los dos trabajos hechos para la Capilla Contarelli fueron El martirio de San Mateo y La vocación de San Mateo. El tenebrismo se mostró más en estos trabajos, aumentando el claroscuro y un realismo barroco muy emocional. De ahí que mediante esta técnica le aplicase cierta esencia “tenebrosa” a la obra. Además, estas piezas fueron criticadas por su excesivo realismo y por no usar dibujos preparatorios.

Caravaggio siguió haciendo durante algún tiempo encargos religiosos, en los que destacaba la muerte en figuras grotescas de martirios, decapitaciones y asesinatos. Para muchas personas sus creaciones resultaban violentas y sin el verdadero sentido del catolisismo, por lo que en muchas ocasiones se vio obligado a rehacer algunas pinturas. La esencia del problema consistía en que Caravaggio tenía una forma bastante explícita de representar el dramatismo, visto muchas veces como vulgar.

Un ejemplo de esto fue cuando debió pintar a San Mateo inspirado para escribir su evangelio, junto a un ángel que supuestamente le dictaría las divinas enseñanzas. Caravaggio representó al santo como un hombre viejo, parecido a un jornalero, con la frente arrugada y sosteniendo torpemente el libro, como si estuviese cansado. El ángel fue pintado como un adolescente, casi niño, que llevaba la mano de Mateo cual maestro que enseña a escribir al alumno. La obra fue rechazada por el clero y el pueblo, por considerarla una falta de respeto hacia el santo. Caravaggio debió pintarla de nuevo, ateniéndose a los cánones más ortodoxos de la pintura sacra.

Estas nuevas obras sobre san Mateo le dieron fama en los círculos artísticos, y le llovieron los encargos. De esta época son algunos de los trabajos más famosos: La crucifixión de san Pedro, Marta y María, La muerte de la Virgen, La incredulidad de santo Tomás, La conversión de san Pablo, entre otros.

Junto con el éxito, se manifiesta en el pintor su carácter violento y pendenciero que le provocaría la ruina. Caravaggio era el lide de un grupo de amigos que le envolvió en juergas, riñas y excesos en los ambientes más bajos de Roma. De estos años datan algunas denuncias por ataques con bastonazos, difusión de sonetos injuriosos, insultos, ataques con espada, rotura de mobiliario y ventanas de diferentes tabernas. Gracias a diferentes protectores, Caravaggio pudo siempre seguir con su actividad artística, aunque nada podían hacer por evitar que siguiera creciendo el número de sus enemigos. Floris Claes van Dijk, también pintor, lo describía como “una persona trabajadora, pero a la vez orgullosa, terca y siempre dispuesta a participar en una discusión o a enfrascarse en una pelea. Es difícil llevarse bien con él”.

Pese a ser uno de los pintores más valorados de la ciudad, Caravaggio encontró algunas dificultades para recibir encargos por su carácter polémico. Tras salir bien parado de numerosas peleas, finalmente el 29 de mayo de 1606, durante un partido de pallacorda, que degeneró en pelea, mató a Ranuccio Tomassoni, jefe de una pequeña banda armada que operaba en Roma. Las autoridades emitieron una orden de aprehensión contra él, y los seguidores de Tomassoni le juraron venganza. Asustado y solo, huyó a Nápoles en una carrera que finalizaría con su muerte.

En Nápoles, lejos de la justicia romana y protegido por la poderosa familia Colonna, pudo recuperar su actividad y el prestigio que se había forjado en Roma. Pronto se convirtió en la estrella de la pintura napolitana y en esta etapa realizó Siete obras de misericordia y la Madonna del Rosario, entre otros.

A pesar de la fama, la angustia y la depresión que se habían apoderado de él comienzó a reflejarse en sus obras. En esta última etapa de su vida, Caravaggio deambula por diversas ciudades, pero siempre con un deseo fijo: regresar a Roma para obtener el perdón por un crimen que nunca había querido cometer.

De Nápoles viajó a la isla de Malta, donde fue nombrado caballero de la Orden de Malta y pintor general de la misma. Los principales trabajos de esta época fueron La decapitación de San Juan Bautista, la única pintura con su firma.

Las circunstancias que rodean de nuevo un brusco cambio de fortuna del pintor no se saben a ciencia cierta, pero se cree que se debió a una riña callejera en la que una casa resultó con serios daños y un caballero fue herido de gravedad. Así, el 1 de diciembre de 1608 fue expulsado de la Orden por faltas a la moral y fue declarado miembro non grato.

Este fue un golpe moral para el pintor que lo hundió más en el abismo de la desesperación. Finalemente, el tenebrismo de su pintura también comenzaba a invadir su vida.

De nuevo en Nápoles, tras un breve paso por Sicilia, fue víctima de un intento de asesinato, aunque sobrevivió al ataque por parte de desconocidos, tuvo serias heridas que le desfiguraron el rostro. Desde entonces, Caravaggio dormía armado y siempre sospecaha de quienes lo rodeaba. Sin embargo, siguió pintando obras de gran calidad artística, expresando con una mirada, un gesto o un haz de luz todo un mundo interior. Al recuperarse pintó Salomé sostiene la cabeza de Juan el Bautista, mostrando su propia cabeza en el plato, obra enviada a Wignacourt para conseguir el perdón.

Ahora más que nunca, el entorno desaparece, las luces –artificiales o sobrenaturales– guían la mirada del espectador. De ese modo, lo grandioso sigue surgiendo de lo miserable. En este momento de desesperación personal, Caravaggio se reafirma en su idea de que Dios es luz, la cual estaba seguro, es capaz de brillar sobre las cosas hermosas y sobre las que no valen nada, como él mismo.

En ese mismo tiempo pintó David con la cabeza de Goliat, mostrando al joven David con un aura de tristeza al mirar la cabeza del vencido gigante. Este cuadro le fue enviado al cardenal Scipione Borghese, sobrino del Papa, conocido por su falta de escrúpulos y por sus mecenazgos. Algunos críticos consideran a David con la cabeza de Goliat, como un pago de Caravaggio por la ayuda prestada por Borghese para obtener el perdón papal.

Por fin, habiendo obtenido el indulto, el Caravaggio tomó en el verano de 1610 un barco rumbo a Roma. Consigo llevaba algunos cuadros y unas pocas posesiones. Sin embargo, el barco hizo una escala a unos 150 kilómetros de Roma, en la población de Porto Ercole. Allí el pintor fue retenido en la cárcel y cuando salió para embarcarse, la nave ya se había marchado.

Afectado de disentería y débil, cuentan que comenzó a correr por la playa persiguiendo al barco que tenía que haberle llevado a Roma. “Llegado a un lugar de la playa –concluye uno de sus biógrafos–, se arrojó en el suelo. Sin ayuda humana, en pocos días murió malamente, como malamente había vivido”. Era el 18 de julio de 1610.

La fama de Caravaggio apenas sobrevivió a su muerte pero su influencia en el claroscuro y en la interpretación del realismo psicológico perduró a través de los tiempos. Sólo alrededor de 50 pinturas de Caravaggio sobreviven y tendremos la oportunidad de observar una de ellas en nuestro país hasta el 20 de mayo.

No te pierdas La Caravaggio Experience. Instalación contemporáena del trabajo del artista. La proyección permitirá a los visitantes observar a profundidad la obra de Caravaggio de una forma novedosa y única a traves de un viaje multisensorial basado en una inmersión didáctica del arte del artista con la proyección de 57 de sus obras. En esta adaptación se exploran el tenebrismo, la violencia y el entorno teatral de su producción.

La experiencia tiene una duración de 48 minutos producida por los videoartistas de The Fake Factory con música original de Claudio Strinati y permeado de fragancias diseñadas por la Officina Profumo – Farmaceutica di Santa Maria Novella.

La muestra permanecerá en las salas del primer piso del Munal del 22 de febrero al 20 de mayo, mientras que la instalación podrá disfrutarse hasta el 1º de julio.

Caravaggio. Una obra, un legado estará acompañada de una publicación en español, memoria gráfica de las piezas que conforman la muestra y enriquecida con textos de los especialistas, actividades paralelas, charlas y un ciclo de cine.

 

 

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

(1) Comentario

  1. Avatar

    Mil gracias por otro artículo refulgente. Me anoto todos tus consejos desde hace cierto tiempo
    y me encantan!!!

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