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Arte

Carla Zabé: Neuroplastic

pintura Carla Zabe

Por: Mirna Calzada y Nina Turudić

El ser humano constantemente busca caminos y posibilidades para explorar su mente, la manera en la que su cerebro funciona. En esta eterna persecución de la propia psique, el arte plástico ha sido uno de los recursos más socorridos ya que desde el punto de vista sensorial, el ser humano irracionalmente usa los diferentes hemisferios y, por momentos, logra establecer una conexión entre ambos.

Sin embargo, esto se torna complejo cuando la premisa es diferente. Cuando ocurre una lesión cerebral, cuando las neuronas necesitan reconectarse de una manera distinta porque la mayor parte de un hemisferio cerebral está casi perdido, la batalla es nueva. Se trata de lograr establecer nuevas conectividades, el poder crear nuevos lenguajes por medio del uso de ambos lados al mismo tiempo.

Carla Zabé comenzó a pintar a los tres años. Hija de un fotógrafo, el arte estuvo siempre en su casa, en su formación. Así, a los 18 años empezó a trabajar como directora de arte, principalmente en publicidad y cine. Su carrera era ascendente y su vida era perfecta, lo que el común denominador desestima llamándola normal, pero sin apreciar las bondades de un cuerpo funcional en su totalidad. A los veintiséis años algo ocurrió. Lo que parecía ser un dolor de muela fue el inicio de una lucha que cambió su manera de vivir para siempre y hasta el día de hoy libra.

Zabé fue diagnosticada con esclerosis múltiple. Con un hemisferio cerebral perdido casi en un 70% debido a las lesiones de este padecimiento autoinmune, ha encontrado en la pintura una nueva manera de expresar la manera en la que hoy funciona su pensamiento. Neuroplastía es el término que utiliza. Es un método que es utilizado en niños con diferentes capacidades pero que es igualmente funcional cuando se puede utilizar en adultos y en general personas que requieren de este tipo de reconexiones.

pintura Carla Zabe

A través de la plástica Carla crea su propia línea de comunicación, pretendiendo que apelando a la parte estética, visual y emotiva, todo el mundo pueda comprender su “nueva sintaxis” y compartir su visión de manera plural.

Con trazos organizados, pero completamente viscerales, y una paleta de color que no discrimina sino retrata, cada pieza habla de cómo sus neuronas han reconectado y ven de una forma caprichosa la vida. Con fondos oscuros, o tremendamente iluminados, cada obra es casi un mapa mental, un camino trazado que si es contemplado lo suficiente, es perfectamente diseñado para el entendimiento común.

Cada punto o pincelada muestra emociones, relata historias, con una narrativa a la que no estamos acostumbrados, pero hace perfecto sentido. Y esto no es diferente de ningún tipo de expresión artística. De manera casi musical, compás a compás, la armonía de sus piezas no muestra un proceso trunco o entorpecido, sino por el contrario, una perfecta sintonía entre el pensamiento, la visión y cómo las capacidades físicas básicas corporales no interfieren con esta independencia mental real.

Carla Zabe neuroplastic

Entre nosotras, quienes escribimos, existía una disyuntiva. Buscamos entender el trabajo de Carla desde puntos de vista diferentes. Una pensaba en supervivencia, la otra en sanación. Pero después de permitirnos ser espectadoras intencionadas, y lograr entender algo de este complejo lenguaje, llegamos a la conclusión de que, posiblemente, ninguna estaba equivocada. El trabajo de Carla Zabé es una manera de sanar y sobrevivir, al mismo tiempo, y poder decirlo, gritarlo, para ser escuchada por el mundo.

 

Mirna Calzada

Sobre el autor

The Boss.

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