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Entender la complejidad de la naturaleza profunda humana no es un acto de lectura, sino de capacidades, vulgaridades e indiferencias. El deseo de poder siempre ha opacado cualquier acto de sensibilización o empatía, que van muy bien para portar como estandarte, pero siempre estorban cuando se trata de domesticar al otro.

Una soberanía incidental, Acrílico sobre lienzo, 200 x 300 cm, 2018
Una investidura de lo hueco, Acrílico sobre lienzo, 200 x 300 cm, 2018
Et in arcadia ego, Acrílico sobre lienzo, 200 x 300 cm, 2019
*Diseño basado en el proyecto de montaje de la exposición

Las sociedades se han justificado continuamente ante sus múltiples actos de crueldad con el discurso de la búsqueda de un nuevo orden, de un bienestar común. Pero la realidad dista mucho de esta falsa premisa. Cada vez que el hombre ha tenido espacio o hueco para la crueldad, ha decidido ponerla en acción, como un brutal juego, lleno de malicia y visceralidad.

Y es esta la inquietud que Jesús Zurita ha decidido explorar, a través de un ejercicio plástico profundo,
que pretende develar la verdadera naturaleza del dominio, el poder, que cualquiera es capaz de ejercer
sobre otro, de tener la oportunidad de hacerlo. Las Cuentas del Juez Holden es una muestra casi performática, que pretende sumergir al espectador, desde la plástica, en los más oscuros pensamientos que un ser puede desarrollar al verse ante la posibilidad de superioridad. Está inspirada en el libro Blood Meridian, de Cormac McCarthy, novela famosa por ser una lectura complicada, debido al brutal detalle con el que el autor describe actos de odio y crueldad. Está situada en la frontera E.U. – México, a mediados del s. XIX, durante la guerra México Americana, y relata las monstruosas acciones de una banda de cazadores de cueros cabelludos. Cada personaje revela los instintos más bajos del ser humano, comenzando con su
antagónico Juez Holden, un hombre despreciable y con los medios para cometer atrocidades inimaginables.

Y es desde aquí que los trazos de Zurita son grotescos, agresivos, y a la vez sobrecogedores y conmovedores. Ninguno estamos libres de sentir tan absoluta deshumanización cuando hemos sido expuestos a las normalizaciones de la violencia. La manera de suavizar plastas de color en los lienzos, que no llevan preparación alguna, habla gráficamente de la crudeza natural de la existencia, de cómo cada ente, materia o cuerpo virgen puede ser desacralizado de tal forma, hasta ser convertido en un universo negro, en el cuál nadie es inocente. El gran formato de cada pieza convierte al transeúnte en un minúsculo elemento dentro de su narrativa, de la que cualquiera participa, y la disposición de su montaje pretende involucrarle aún más, hasta llevarlo a ser otro de los personajes, víctimas o victimarios, en una no ficción adecuada a todas las particularidades individuales. El artista, infectado de un virtuosismo técnico y discursivo, consigue hacer una enérgica declaración en la cual, tanto denuncia como asume culpabilidades.

Esta exposición es una de las imperdibles de la temporada, ya que no es fácil encontrar este tipo de acciones curatoriales en el circuito de galerías, que confronten al espectador a redescubrir las propias naturalezas primarias a través de una experiencia estética profunda.

Inauguración martes 5 de febrero
ESTÉREO
Córdova 150, col. Roma Norte
Horarios
Martes a viernes 11:00 – 19:00 hrs.
Sábado 11:00 – 16:00 hrs.
www.gegaleria.com
[email protected]