fbpx

De profunda mirada pero dulces ojos azules, esbelto y muy alto, de belleza estoica y una juventud vibrante, Johann Mergenthaler ha hecho una espectacular entrada, desde hace unos años ya, al mundo de la moda y el arte, convirtiéndose muy pronto en una de las personalidades más influyentes y relevantes del país, destacándose en diversas escenas.

Con apenas veintiocho años, Johann es hijo de padres atletas, ambos olímpicos, él alemán y ella colombiana. Nació en México y desde siempre vivió en el sur de la ciudad capital, en Tepepan. Cuando niño iba a la escuela en el Colegio Alemán, iba al Club Alemán y en general toda su formación era la de un oriundo de aquél país, con todo lo que ello implicaba. Sin embargo, y esto es algo que él considera vital para su vida en adelante, a partir de la primaria estudió en el Colegio Madrid, lo cual rompió con el esquema predeterminado que llevaba y le amplió el panorama a nivel social-realidad. Fue desde este momento que vivió en carne propia los grandes contrastes que se viven en México, con ventajas gracias a su tono de piel y físico, aunado a un tema de clase económica.

Atraído siempre a la imagen, lo visual, pero entendiéndose humanista y con conciencia a los demás, siempre supo que quería tener éxito pero haciendo lo que quería, y es esa determinación la que lo ha llevado a alcanzar niveles muy importantes e inusuales para su edad.

¿Cómo fue que arrancaste tu trayectoria en la moda?

Terminando el primer año de la prepa decidí salirme del Colegio para terminarla en sistema abierto, más rápido, y poder también arrancar mi carrera universitaria cuanto antes. Yo quería estudiar o Ciencias Políticas o Historia del Arte, y traía un tema de aceleración, una necesidad de avanzar con mayor velocidad. Al terminar la prepa y listo para aplicar a la UNAM, me invitaron a una fiesta en la Roma. Yo ni ubicaba la colonia, pero fui y fue ahí donde conocí a personas fundamentales en mi vida y mis procesos: a Zemmoa y a Temores (QEPD). Éste último, ya conviviendo, me dijo: “tú deberías modelar”. Yo acababa de abrir mi Facebook y al día siguiente comenzamos a platicar mucho por ahí. Un día me dijeron que me querían hacer unas fotos, y fui. Estaba Andrés Jimenez, Mancandy, y él me hizo mis primeras fotografías. En seguida se convirtió en uno de mis mejores amigos.

Con ellos conocí el movimiento gay y de moda de ese momento. Conocí a Marvin, a Quetzal (QEPD), a César Arellano (QEPD) de Diario de Fiestas DDF, en fin, todo este ambiente divertidísimo y, a la vez, fuimos todos creciendo juntos.

Tu primera empresa fue Paragon Models, ¿cómo fue que te integraste?

Comencé a modelar mucho y un día me djo Andrés que una nueva agencia de modelaje, con mucha onda y una vibra más joven, acababa de abrir. Era Paragon, de David Souza, que hoy es mi socio. Le mandé mi book, lo conozco y empezamos a trabajar. Hice primero aquí un par de desfiles y luego me fui a Nueva York. Él y yo nos hicimos muy amigos, empecé a salir con él, nos hicimos pareja y tuvimos una relación de casi 9 años. Estos fueron los años de levantar Paragon.

Y aunque tenía la intención de entrar a la universidad regresando de modelar en Nueva York, no pasó, porque nos asociamos y de mis 18 a mis 25 años de trabajé Non Stop.

¿Cómo te fuiste involucrando en otros proyectos, particularmente en Mercedes Benz Fashion Week México?

A partir de Paragon conocí todo tipo de personas, desde editores, fotógrafos, diseñadores, estilista, en fin, toda la industria. La agencia se hizo famosa, me volví autosuficiente económicamente, y mi inquietud empezó de nuevo. Entonces decidí formar Nook, una plataforma que rompía totalmente con Fashion Week como era, con cuatro diseñadores: Kris Goyri, Mancandy, Rolando Santana y Roberto Sánchez. Hicimos tres temporadas, la idea era tomar el espacio público, hacer desfiles afuera. El primero fue en el Casino Español, para después hacer en la fuente de Neza, la Bilblioteca Vasconcelos, el desaparecido Frontón de la Condesa, en fin, la idea era desafiar el estándar y hacer algo más grande. Y ahí fue cuando me llamó Fashion Week y me pidieron reunirnos. Luisa Sainz, que tenía un festival de cine y moda, Fashion Film, intentando unir fuerzas nos propone juntarnos todos. Eso no funcionó pero yo hice una gran relación con Cory (Crespo) y (Jorge) Mondragón con un sentido muy ambicioso de realmente ir con una sola plataforma e ir construyendo en parejo. Me asocié con ellos y me convertí en el Director Creativo. Entre las primeras cosas que hicimos fue sacar a Fashion Week de Campo Marte. Ha sido una experiencia muy interesante y a la vez increíblemente desgastante.

Es inspirador el entusiasmo que tienes por proponer y hacer cosas. No es un hacer por hacer sino que siempre tienes ganas de romper barreras. Y eso se hace con el trabajo de día a día, la sensibilización a la humanidad, y tratar de construir un mundo mejor, promoviendo nuestras raíces, las cosas que de verdad valen. En todo tu trabajo hay siempre una necesidad intrínseca de mostrar México, nuestras tradiciones y estética…

Empiezas a pensar y ves cuáles son los valores, las cosas que realmente te llenan, lo que te hace ser mejor, y eso para mí es la gente. Yo he aprendido tanto de todas las personas. Una de las cosas que he tratado de cambiar en MBFW es ese concepto de que la moda es de arriba para mirar arriba, y no, la moda es bajarse otra vez, ser más sencillos, e involucrase con la gente, y de ahí viene todo.

Tu trabajo siempre tiene un lado lúdico…

Sin duda, yo no hago algo si no me divierto. Si no me rio, no me enfiesto, no vale la pena. Trabajando es importante disfrutar y reírse, es más, para tener seguridad te tienes que reír de ti. Mucha gente no lo entiende y se asusta. No hay que tomarse las cosas tan en serio, la vida misma es un juego.

¿Cuál es el proyecto para MBFW?

Viene creciendo bastante, creo que si se ha internacionalizado. Para mí era importante consolidarse en México pero ahora ya todos los proyectos están pensados para una internacionalización, que sea un tema para todo el mundo. No es solo pensar en México, sino pensar en todos los países pero desde acá. Se ha hecho en el cine, en la comida, y es un acierto hacer presencia afuera con nuestra propia propuesta. Estamos muy concentrados en la esa internacionalización. También lo hemos conseguido a nivel medios, siendo publicados en el New York Times, Vogue Italia, American Vogue y varias plataformas de fuera. En febrero vamos a tener presencia en el Fashion Week de Nueva York y vienen muchas sorpresas. Tenemos que seguir trabajando en los compradores y debe fortalecerse el tema de la industria. Y todo se logra sumando e integrando todos los proyectos. Creo en la colaboración, en hacer equipo, de otra manera no se puede lograr nada.

Me parece fundamental el reconocimiento que das a todas las personas con las que colaboras, la humildad con la que te manejas es muy honorable…

Luego me regañan, me preguntan por qué siempre hablo en plural, pero solo soy honesto porque nada hago solo. Muchas cosas se enaltecen sin tomar en cuenta todo lo que gira alrededor, y eso siempre termina por caerse. A veces hay que echarse un poquito para atrás, dar su lugar a todos. La clave de mi éxito, si me lo preguntan, es saber ver el éxito de los demás y promoverlo. Todas las personas aportan, solo tienes que conectarlo.

Platícanos de DMX32

Es un proyecto con Sara Galindo. Nace con la idea de ir por el nuevo talento del país, del cual depende todo. Necesitamos encontrar un parte aguas que detone un boom generacional en la moda. Esta plataforma viaja por todo el país y convoca, a través de redes sociales. Vamos a los estados y hacemos activaciones. El que sigue va a ser en Reynosa, Tamaulipas, y vamos a reinterpretar la cuera tamaulipeca, entendiendo la indumentaria mexicana con un sentido más contemporáneo y que se pueda usar.

Entendiéndote como un importante role model, cuál te gustaría que fuera tu legado…

Que se acuerden de mí como alguien que hizo lo que quiso y lo disfrutó. El papá de Yvonne Venegas tiene una frase escrita afuera de su estudio que lee: “nunca serás más joven que este día” y yo creo que justo hay que pensar y entender eso, el presente. Debes hacer lo que te gusta y si no lo estás disfrutando, cambiarlo de inmediato. Siempre debes juntarte con gente más inteligente que tú, que te alimente y te deje aprendizaje, y esas personas están en todos lados. Y divertirse, esa es la clave para todo.