Ya sabemos que los dinosaurios pueden regresar a habitar nuestro planeta, solo basta con un poco de su sangre, consumida por un mosquito que haya quedado atrapado en ámbar justo después de haberlo picado. Pan comido. Pero la cosa es que, desde la cinta anterior hemos visto que las siniestras y ambiciosas mentes humanas han decidido experimentar con hibridismos, mezclando diferentes cadenas de ADN con las de los dinosaurios, con el único objetivo de crear un súper ejemplar.

Motivos siempre habrán para cruzarse en el camino de la naturaleza y echarlo todo a perder. Después de
haber destruido el parque gracias a la creación del Indominus Rex, los dinosaurios han vivido libres a lo largo de 3 años en la Isla Nublar pero una erupción amenaza de nuevo su existencia, y Claire Dearing crea una organización de rescate para llevar a los dinosaurios a vivir a un santuario en Estados Unidos.

Owen Grady se une a la misión con la finalidad de rescatar a Blue, el único que queda de los velociraptores que había entrenado. Como siempre, todo suena fabuloso y seguro, hasta que deja de serlo. Otro híbrido, el Indoraptor, se escapa y comienza a aterrorizar la urbe estadounidense.

Con el regreso a la cinta de Jeff Goldblum en su personaje del Dr. Ian Malcolm y rumorados cameos de Sam
Neill y Laura Dern como Alan Grant y Ellie Sattler, respectivamente, esta película promete ser una gozada veraniega, además de que las primeras críticas la están colocando como la mejor entrega de la saga.