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Durante su carrera artística, Wassily Kandinsky no sólo transformó su propio estilo, sino que además cambió el curso de la historia del arte, fue artífice del primer cuadro moderno abstracto y una de las mentes teóricas más brillantes del arte del siglo XX.

Los recuerdos que guarda Kandinsky de su niñez están inseparablemente unidos a unos colores. En las escenas que describe al principio de Rückblicke (su libro autobiográfico), los objetos quedan diluidos y enmascarados por los colores. Él mismo afirma que del viaje a Italia que realizó con sus padres cuando sólo tenía tres años, recuerda algunas de las experiencias vividas como impresiones de color negro. De esta forma Italia quedaba asociada, en la mente de Kandinsky, a un color. En esos recuerdos, también los que conserva de Moskva o de su llegada a München, se puede observar cómo Kandinsky relaciona cada objeto o hecho con un color: “tranvía azul”, “aire azul”, “buzón amarillo”, “el rojo flamígero de las casas”,etc.

Aunque Kandinsky diga que del mundo guarda impresiones de colores, en sus descripciones también se nota que los aspectos formales no lo dejaban indiferente.   Así,   del   mencionado   viaje   a   Italia   también   recuerda   un   “inextricable bosque de gruesas columnas” -refiriendose a la columnata de Bernini– o “una larga barca negra (…), con una caja negra en el centro”, y de Moscú recordaría, por ejemplo, “el largo trazo blanco, graciosamente severo, del campanario de Ivan Veliky”.

 

Su temprana afición por el dibujo fue alentada por su padre, quien le procuró un profesor cuando cursaba estudios secundarios. A los trece años se compró una caja de pinturas al óleo. De esta forma, Kandinsky empezaría a acumular experiencias. En su autobiografía recuerda que de los errores que cometía al pintar extraía lecciones.

Kandinsky realizó estudios universitarios en Ciencias Económicas y Derecho en la Universidad de Moskva. Después de varios estudios y publicaciones, en 1893 fue nombrado agregado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Moskva. Además de la Economía Política, especialidad que había elegido, Kandinsky cultivó el Derecho Romano , el Derecho Criminal, la Historia del derecho ruso y del derecho campesino y la etnografía. Kandinsky afirmó que estas materias le ayudaron a cultivar el pensamiento abstracto, pues en ellas había siempre una parte que le atraía profundamente y otra que le inspiraba repulsión. Así, Kandinsky se debatía entre dos polos: aunque gozaba de prestigio por sus trabajos científicos, deseaba dedicarse a la pintura.

De esta forma, en 1896 rehúsa una cátedra en la Universidad de Dorpat, Estonia y se instala en München para dedicarse a la pintura. En la escuela de Anton Azbe, Kandinsky se dio cuenta que ahí dibujar significaba transferir un modelo a un papel o a una tela, por lo que sentía cohibida su libertad al tener que reproducir un objeto o unos modelos que, además, le resultaban, muchas veces, desagradables. Por lo tanto, prefería ejercitarse por   su cuenta, pintando paisajes en los alrededores de la ciudad, o permaneciendo en su casa trabajando de memoria o abandonándose a su imaginación.

A pesar de su reticencia, Kandinsky acabó cediendo a sus impulsos y siguió el curso de anatomía del profesor Molliet. Más tarde Kandinsky agradecería estos años de estudio de la figura humana, pues vería cómo las leyes de la construcción de la naturaleza se revelan en los cuerpos.

Desde 1896 hasta comienzos de la Gran Guerra en 1914 Kandinsky vivió en München en el barrio de Schwabing donde coincidió con personajes de la talla de Franz Marc, Paul Klee, Richard Strauss, Henrik Ibsen, Thomas Mann y Stefan George. Kandinsky afirma que en esta época se sentía mucho más cómodo con los   colores que con el dibujo, hecho por el   cual era etiquetado de “colorista”.

Durante esta época Kandinsky visitó a Franz von Stuck, al cual califica como “el primer dibujante de Alemania”, para mostrarle sus trabajos. Sus dibujos no fueron del agrado de Stuck, el cual le aconsejó que estudiara un   año en la clase de dibujo de la Academia. Kandinsky no logró pasar el examen. Al cabo de un año de trabajar por su cuenta, en 1900, volvió a visitar a Stuck, el cual le admitió en sus clases de pintura. Kandinsky se propuso aprender dibujo, por lo cual abandonó sus “extravagancias” de color y siguió los consejos y las observaciones que Stuck hacía de sus dibujos.

En 1901 funda la asociación de artistas Die Phalanx –también escuela de dibujo y pintura–, de la que un año más tarde fue presidente hasta 1904. En 1909 funda y preside la Neue–Künstlervereinigung   München (N.K.V.M.). Esta asociación, además de pintores y escultores, incluiría también a músicos, poetas, bailarines y teóricos del arte.

Durante esta época sucita mucho interés todo aquello que tiene que ver con el origen del hombre, lo primitivo, lo arcaico, cualquier vestigio del pasado que pueda ayudar a dar alguna explicación de los acontecimientos del presente. Es a lo largo de estos años que se puede notar la preocupación de Kandinsky por la ciencia. En sus escritos se refleja un interés por aquello que supone un cambio.

Kandinsky reflexiona sobre los acontecimientos de la época en que vive. Hace referencia a los descubrimientos de las ciencias, pero fundamentalmente habla de experiencias artísticas y de los trabajos de músicos, escritores, pintores, etc. Recuerda también experiencias pasadas, aunque no para revivirlas, pues pretende convencer al lector de sus escritos como Über das Geistige in der Kunst, que al igual que la ciencia y la investigación configuran progresivamente la vida de los hombres, también las experiencias artísticas de cada época colman las aspiraciones espirituales de éstos.

De esta forma, en su estudio y teoría Kandinsky admite una total separación entre dos mundos: el espiritual y el material. Una división que oscila entre lo irreconciliable y lo complementario. Así, desarrolla una serie de ideas a través de términos opuestos. Habla de la vida espiritual como un movimiento, como algo complejo pero traducible a términos simples, Lo espiritual es entonces, un movimiento progresivo y ascendente al que se opone la materialidad, entendida como movimiento de retroceso y de descenso. Kandinsky representa el progreso de la vida espiritual como un gran triángulo agudo que se mueve hacia adelante y hacia arriba; en cambio, en los “períodos de decadencia en el mundo espiritual” ese triángulo se mueve hacia abajo y hacia atrás: espacio de tiempo en los cuales los fines materiales frenan el movimiento espiritual ascendente.

Aparecen las nociones de necesidad, de finalidad, de lo esencial y lo puro en la obra de arte, de lo objetivo y lo subjetivo, Aparecen también términos como   “evolución”,   “fuerza   profética   vivificadora”,   “duración”,   “impulso”,   “tendencia” e “intuición”, o expresiones como “dos grandes vías hacia un gran objetivo” y “el desarrollo artístico consiste en el proceso de diferenciación”.

Kandinsky también se adentra en el mundo de lo psicológico aplicado al arte, un mundo a veces opuesto al de lo físico, a veces complementario. Un mundo que tiene sus propias leyes, deducidas de la experimentación, que satisfacen las necesidades del hombre. En su escrito Cours du Bauhaus, dice: “El artista, cuya meta no es la imitación de la naturaleza, aunque sea artística, y que quiere y tiene que expresar su mundo interior, ve con envidia cómo hoy se alcanzan naturalmente y con facilidad estos objetivos en la música, la más inmaterial de las artes. Se comprende que se vuelva hacia ella e intente encontrar los mismos medios en su arte. De ahí proceden en la pintura, actualmente, la búsqueda de ritmo y la construcción matemática y abstracta, el valor que se da a la repetición del color y a la dinamización de éste, etc.”

A partir de entonces, Kandinsky distingue entre dos artes, aquel que es fruto de una época y que refleja una realidad temporal o personal, es decir, un arte cuya principal característica es la estabilidad pues en sus formas domina el elemento material que impide su transformación; y aquel otro que es capaz de evolución. Éste es el arte que basa sus formas en el uso del elemento abstracto. Los elementos abstractos y figurativos se complementan y se oponen al mismo tiempo. La forma en la cual predomina este elemento abstracto es susceptible de sufrir transformaciones, de adaptarse al medio.

El principio de la necesidad interior, coordinaría cada una de las partes de las formas consigo mismas y todas ellas a la vez en una composición. Pero esta necesidad interior, además de reflejar una finalidad externa, también aparece como una misteriosa fuerza

vivificadora o causa intrínseca de las transformaciones de las formas. El artista, dotado de una especial capacidad –intuición– domina el uso de las formas puramente abstractasy puede guiar al espectador en el conocimiento de este lenguaje.

Kandinsky también reflexionó y escribió sobre la síntesis de las artes en el escenario: literatura, danza y escenografía. De sus escritos sobre esto, se deduce que estaba convencido que lo artístico tiende a desarrollarse en direcciones divergentes. Así, cada arte se distinguiría del resto al usar medios que le son propios y exclusivos, y aportando algo propio. Kandinsky habla en sus escritos más importantes de un “espíritu creador” que suscita formas y lo define como un “impulso interior” que actualiza necesidades en el espíritu humano, un “guía hacia la evolución” que “fecunda” y que se esconde en la “materia”. Toda “forma material”, algo siempre temporal, es, para Kandinsky, la expresión exterior de aquello que el impulso interior despierta en el alma.

Con estas bases, es que Kandinsky se convierte en una de las figuras artísticas más importantes del siglo XX. Dentro del gran relato histórico del arte, ocupa un lugar privilegiado, no sólo por su relación con las vanguardias de su tiempo, sino por su papel como pionero y propulsor de uno de los paradigmas artísticos más importes de la modernidad: la abstracción.

A través de sus escritos teóricos en los que fundamentó su labor de docente y su voluntad de experimentación formal, Kandinsky liberó al cuadro de ataduras realistas. Así, según sus planteamientos, mediante un desapego de la perspectiva y la geometría tradicional, el espectador es puesto en el centro de sus pinturas ante un gran número de relaciones físicas y anímicas propiciadas por el uso del color.

El Museo del Palacio de Bellas Artes abre sus puertas a la exposición Kandinsky. Pequeños Mundo para ofrecer una visión general de la producción visual del artista. Si bien es cierto que la obra de Kandinsky ha sido mostrado en México en exhibiciones colectivas, hasta ahora es que se presenta de forma individual con un cuerpo de obra producido durante cuatro décadas.

Estructurada en cinco secciones y con obras de siete colecciones internacionales provenientes de Rusia, Estados Unidos y Francia, la muestra introducirá al público mexicano al vasto imaginario del pintor: del icono religioso a la música atonal, del expresionismo y el fauvismo al geometrismo de la Bauhaus, de las leyendas populares rusas a las formas biológicas plasmadas en su obra más tardía. Es decir, se podrán apreciar las distintas facetas que Kandinsky abordó a lo largo de su vida artística.

Visita la muestra hasta el 27 de enero 2019.

*LO SIGUIENTE EN UN RECUARDO PORFAVOR*

Diciembre

-Presentación del catálogo Kandinsky. Pequeños mundos.

Presentan: Sergio Raúl Arroyo, Olga Rodríguez Bolufé y Alejandra Lerdo de Tejada.

Modera: Janet Rodríguez.

Martes 4 de diciembre, 17: 00 hrs.

Auditorio, Biblioteca Vasconcelos (Eje 1 Norte Mosqueta esquina Aldama, Col. Buenavista).

Entrada Libre.

 

-Charla Kandinsky y el movimiento ocultista.

En colaboración con la Coordinación Nacional de Música y Ópera.

Presenta: Sergio Ortiz.

Jueves 6 de diciembre, 17:00 hrs.

Sala Diego Rivera.

Entrada Libre.

 

-Sesión infantil Kandinsky para niños.

En colaboración con la Biblioteca de México.

Imparte: Laura Chenillo.

Sábado 8 de diciembre, 12:00 hrs.

Sala Infantil, Biblioteca de México (Plaza de la Ciudadela 4, Col. Centro).

Entrada Libre.

 

-Recorrido virtual. Kandinsky. Pequeños mundos

En colaboración con El País México.

Presentan: Paula Arredondo y César Martínez.

Jueves 13 de diciembre, 12:00 horas

Tranmisión en vivo por Facebook: Museo del Palacio de Bellas Artes // El País México.

 

Enero

-Conferencia. Una exposición de cuadros.

Presenta: Roberto Ruiz Guadalajara.

Jueves 10 de énero, 17:00 horas.

Área de murales.

Entrada Libre

 

-Charla. Kandinsky y Schönberg: pintura disonante

En colaboración con la Coordinación Nacional de Música y Ópera

Presenta: Sergio Ortiz

Miércoles 16 de enero, 17:00 hrs

Sala Manuel M. Ponce.

Entrada Libre.

 

-Charla .Pedagogía del arte y Kandinsky.

Presenta: David Miranda.

Jueves 24 de enero, 12:00 horas

Sala Diego Rivera.

Entrada Libre.

 

-Conciertos didáctivos en colaboración con la Escuela Superior de Música.

Sala Diego Rivera 17:00 horas. Martes 11 de diciembre, martes 8, 15 y 22 de énero.

Entrada Libre. Cupo Limitado.

 

-Arte ligado a tus recuerdos

Un programa de atención especial para adultos mayores donde podrán recorrer el museo con visitas especiales para ellos.

De martes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas

Entrada Libre.

-Escuchando a Kandinsky.

A través de un recorrido mediado por la exposición, descubre a qué suena Kandinsky para ti.

De martes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas

Registro: módulo de informes del mundo

Actividad gratuita con boleto de acceso al museo

Cupo limitado a 20 personas por grupo.

 

-La vuelta a los mundos de Kandinsky

Exploración de algunas piezas creadas por el artista a través de todos los sentidos.

Martes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas

Registro: módulo de informes del museo

Actividad gratuita con boleto de acceso al museo

Cupo limitado a 20 personas personas.