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Gastronomia

La Gloutonnerie: Un regalo vestido de alta cocina francesa.

La Gloutonnerie

Ese delicioso restaurante tipo bistró contemporáneo ha cumplido su primera década renovándose por dentro y por fuera, no en su esencia original, pero si acercándose más a un público joven y contemporáneo, y lográndolo con maestría.

Las paredes lucen toda la magia de un café francés moderno, destacando influencias decorativas de Art Decó y Art Nouveau, sin caer en recargos, con limpieza y un gran diseño. Cuenta con un salón privado perfecto para festejos, y espacios para comensales casuales en todas sus plantas, terminando con la nueva y espectacular terraza, perfecta para pasar grandes momentos con amigos y familia. Y es aquí donde nos recibieron.

Desde el primer momento en el lugar se siente una energía muy especial y positiva. El personal disfruta mucho lo que hacen, por lo que cualquier duda o pregunta es resuelta de inmediato y con la mejor recomendación.

Como entrada nos trajeron unas Piruletas de Camarón, a la parrilla y con salsa virgen, espectaculares. El gran tamaño de los camarones y su frescura son verdaderamente un regalo.

piruetas de camaron

En seguida nos trajeron un platillo exquisito, y vaya que sorprenderme con el sabor de un clásico como un Carpaccio de Portobello es algo poco común. Tiene la textura y condimentos perfectos, y cada bocado era como un festejo al paladar. Sencillamente delicioso.

Acto seguido llegó el Risotto de Morillas y Foie Gras, de consistencia melosa al punto, y de suave sabor, preparado con maestría y sutileza, para sentir cada sabor explotar. Para mi este plato fue, también, una muy agradable experiencia.

Como plato fuerte decidí irme por un clásico tradicional de la cocina francesa. Para mí era importante degustar algo muy tradicional y fue el Chateaubriand el elegido. Servido en su salsa de vino tinto aromatizado a la trufa y con un acompañamiento de hongos silvestres, el filete estaba impecable. Con el grosor y cocción perfectas, cada bocado de este manjar me llevaban a mi infancia en la que a mi madre solo le gustaba comer en restaurantes franceses, y que con nostalgia admitía no haber encontrado uno que fuera lo suficientemente rico como para adoptarlo. Sin embargo, a la vez cada probada me daba un chispazo de novedad, de nuevas cocinas gourmet y gastronomías fusionadas. Definitivamente un platillo que me obligará a ser cliente de La Gloutonnerie para siempre.

Y cerrando con broche de oro, apareció un glorioso Soufflé de Grand Marnier, preparado en el momento, perfecto y humeante, que no puedes esperar a poder probarlo y estás dispuesta a sacrificar un par de papilas gustativas si te quemas, porque te ganan las ganas de ponerlo en tu boca. Y no me equivoqué ya que este postre te ofrece estupendos sabores y texturas desde su temperatura más alta resistible hasta las últimas migajas ya de baja temperatura.

Hacemos una extensa recomendación a visitar este ubicadísimo y muy hermoso restaurante en el corazón de Polanco, teniendo absoluta certeza de que no se arrepentirán. Desde la decoración, la comida y la atención son verdaderos lujos que cualquier persona que se trate bien, merece.

Mirna Calzada

Sobre el autor

The Boss.

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