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Moda

La moda como lienzo

El arte y la moda se influyen, se nutren y hasta se contaminan mutuamente. Sus puntos de convergencia son muchos, pero quizás el más evidente es que ambos son un medio para expresar ideas y sentimientos.

Para algunos diseñadores la moda ha llegado a ser un lienzo tridimensional en el cual pueden crear cosas nuevas y únicas, o en el que pueden reproducir y reinterpretar grandes obras de arte. Gilles Lipovetsky, filósofo y sociólogo francés, menciona en su libro El imperio de lo efímero que “la moda no solamente ha permitido mostrar una pertenencia de rango, de clases, de nación, sino que también ha sido un vector de individualización narcisista, ha sido un instrumento de liberación del culto estético del Yo”. En definitiva, tanto la moda como el arte siempre han buscado la belleza y la individualización de quienes la crean, la
aprecian, la consumen y hasta de quienes la portan.

En la historia existen momentos clave en los que se hacen más evidentes las múltiples conexiones que tienen el arte y la moda. Uno de ellos se dio a mediados del siglo XIX, cuando todos los que se dedicaban a la industria de la moda (diseñadores, sastres, costureras, etc.) exigían tener un reconocimiento artístico.
No fue hasta 1858 cuando el diseñador de modas inglés Charles Frederick Worth logró abrir su tienda en la Rue de la Paix, logrando cambiar las normas, a partir de que sus clientas acudieran a su taller para adquirir sus modelos. De esta forma, el diseñador presentaba sus creaciones y las personas elegían sus preferidas
pero sin poder modificar a su antojo los diseños.

Woman’s Dinner Dress. Philadelphia Museum of Art, Gift of Mme Elsa Schiaparelli, 1969-232-52

Aunque hoy en día eso nos parezca lo normal, en aquellos tiempos era algo nuevo pues todo era hecho a la medida y la ropa no era estandarizada. Worth logró introducir una serie de directrices que marcaron definitivamente la forma de crear y ver la moda. Por ejemplo, fue el primer diseñador que etiquetó todas sus prendas, es decir, consiguió firmar sus creaciones, así como los artistas dejan sus rúbricas y registran
cada una de sus obras. Al igual que las exhibiciones de arte, Worth montó presentaciones anuales para mostrar sus creaciones y vistió con sus prendas a modelos como si fuesen lienzos tridimensionales que desfilaban con la indumentaria, entendida de una manera global, en la que los accesorios, el maquillaje y el peinado formaban parte del todo.

El hecho de tener clientas de la categoría de la emperatriz Isabel de Baviera (Sissi) y Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III –quienes además de portar la ropa en reuniones importantes, también se hicieron retratar por el pintor alemán Franz Xaver Winterhalter- hizo que Worth se afianzará aún más a nivel de artista reconocido de la moda y llevará la costura, el diseño y la función del diseñador a la categoría de arte.

EL ARTE Y LA MODA SE COMPLEMENTAN

La correlación moda y arte hoy en día es tan estrecha que vemos colecciones que llegan a ser verdaderas piezas de arte, o bien estas, están inspiradas e influenciadas por cuadros, esculturas o alguna corriente artística. Al respecto, Giorgio Armani dijo: “por supuesto, la moda es arte. La relación entre estos universos es muy estrecha. Ambos son medios de expresión de gran potencia, que crean objetos no sólo bellos, sino también capaces de emocionar. De hecho, la industria de la confección se sitúa en el centro de la creatividad y es el mejor espejo de la sociedad y su cultura”.

Alexander McQueen, uno de los diseñadores más rebelde del Reino Unido, era capaz de crear arte en cada puntada, patrón y en cada uno de sus shows. Sus diseños eran oscuros, románticos, trágicos y bellos. En su mayoría estaban inspirados en el arte gótico y bizantino. En cada uno de sus diseños plasmaba las
ideas y sentimientos que quería trasmitir, y esto lo hacia restándole prioridad a la funcionalidad de la ropa y a la misma sociológica de la moda. Para McQueen, cada hilvanada era una pincelada que le ayudaba a revelar su mundo y su concepto de belleza.

No sólo los diseñadores de moda se han sentido atraídos a las pasarelas, también los artistas han querido darle vida a sus creaciones, como es el caso de Salvador Dalí, quien en 1937 formó una alianza con la diseñadora italiana Elsa Schiaparelli. Sus creaciones se materializaron en vestidos y sombreros, como el
icónico vestido langosta y el sombrero zapato. Existen muchos ejemplos en los que los diseñadores hacen sus creaciones inspirándose en el arte. En la colección Resort 2012 de Oscar de la Renta, se aprovecharon los trazos cubistas de Picasso para imprimirlos en sus creaciones. Domenico Dolce y Stefano Gabbana
también se han inspirado en el arte, tanto que en su colección Otoño/ Invierno 2013 reprodujeron los mosaicos dorados de inspiración bizantina, que contemplan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento de la Catedral de Monreale en Sicilia.

Obviamente, las marcas fast fashion no podían dejar de inspirarse en el arte y crear prendas con diseños únicos. La marca australiana Black Milk se hizo famosa en la red debido a su colección de leggings, vestidos y bodies estampados con algunas de las obras de Van Gogh. En el 2015, el dúo holandés Vikor&
Rolf respondió de manera contundente a la compleja pregunta de si la moda es arte o no, al crear y presentar su colección Wearable Art, la cual se mostró dentro del Palais de Tokyo. Con cada una de sus creaciones, y con el show mismo, demostraron que el arte y la moda van de la mano, ya que integraron
los marcos con bisagras en abrigos, vestidos y capas, transformando cada uno de sus diseños, literalmente, en obras de arte. Además, ejercieron como artistas de performance, extrayendo sus ropas de las modelos y colgándolas en una especie de pared blanca de museo. El aspecto final representaba obras
de arte tridimensionales.

LA MODA ES ARTE Y SU MUSEO YA NO SON SÓLO LOS ESCAPARATES

Como ya se dijo, la moda está influenciada por el arte y viceversa. Por tal razón, no es raro que haya una infinidad de exposiciones y museos donde los atuendos y accesorios sean los protagonistas. El Musée de la mode de la Ville de Paris Palais Galliera es uno de los recintos dedicados a la moda, y el cual contiene la mayor colección del mundo de vestidos del siglo XVIII, incluyendo algunos utilizados por la propia María Antonieta.

Además, en él se encuentran piezas icónicas de Chanel, Balmain y Dior. En 2019, inaugurará una sala permanente dedicada a Coco Chanel, para celebrar la financiación que la firma francesa tiene con el
museo. Por otra parte, en 1999, se fundó El Museo de la Moda de Santiago de Chile, el único museo dedicado por completo a la moda de Sudamérica. En este sentido, no se puede dejar de lado la gala del Metropolitan Museum of Art en Nueva York, uno de los mejores ejemplos de la fusión de arte y moda de
nuestros tiempos, ya que que además de reunir cada año a los celebrities, diseñadores, creativos y socialités más reconocidos, también da a conocer una singular muestra que fusiona el arte y el diseño.
La influencia de la moda en el arte, en definitiva, abre un diálogo acerca del conectando así ambos mundos.

No cabe duda que el arte y la moda se encontraron para no separarse. Ambos nutren a sus espectadores y a sus consumidores, quienes cada vez son más exigentes y están abiertos a vivir y experimentar todas
las expresiones artísticas sin hacer diferencias o divisiones.

Dulce Tamayo

Sobre el autor

Dulce Tamayo es licenciada en comunicación y relaciones públicas. Tiene una maestría en alta dirección y comunicación. Fue editora fotográfica y de cosmética de la Revista GQ México y LATAM, así como Gerente de comunicación social UANL Centro de Desarrollo México. Es consultora de estilo e imagen personal y ha trabajado con importantes músicos, deportistas y políticos mexicanos.

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