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Arte, Cultura

La parte más bella

La exposición La parte más bella se presenta en el Museo de Arte Moderno y está integrada por 115 imágenes en blanco y negro realizadas por 64 artistas. La muestra forma parte del programa de la Segunda Edición de FOTOMÉXICO 2017 y abrió al público el 19 de octubre del año pasado y podrá visitarse hasta el 11 de marzo, 2018.

Dicha exhibición reúne 115 fotografías en blanco y negro, impresiones de época y contemporáneas (plata sobre gelatina, solarizaciones, fotograbado, collages y fotomontajes, entre otras técnicas). Todas tienen en común el tema del cuerpo humano y pertenecen a la colección de Pedro Slim.

Mujeres, hombres, la calle, la decadencia, sensualidad, sexualidad, prostitución, gays, voyerismo, travestismo, la fragilidad, vulnerabilidad, la representación del cuerpo, lo humano y lo eterno, son algunos de los temas reflejados en las fotografías.

Este fondo inédito es quizá uno de los más insólitos que se resguarden en México, y tiene una calidad equiparable a otros de indiscutible prestigio en la esfera del coleccionismo privado. Abarca los siglos XX y XXI y reúne a creadores locales e internacionales.

De México y América Latina figuran Lola Álvarez Bravo, Héctor García, Graciela Iturbide, Antonio Reynoso, Manuel Álvarez Bravo, Antonio Salazar, Francisco Toledo, el cubano Alberto Korda y el brasileño Sebastião Salgado.

El grupo más nutrido proviene de Estados Unidos y de Europa, con fotógrafos como: Diane Arbus, Bill Brandt, Josef Breitenbach, Roger Catherineau, Larry Clark, John Dugdale, Allen Frame, Lee Friedlander, Ralph Gibson, Nan Goldin, Arlene Gottfried, Horst P. Horst, George Hoyningen-Huene, Peter Hujar, Kenneth Josephson, Konrad Cramer, Lillian Bassman, Danny Lyon, Man Ray, Robert Mapplethorpe, Duane Michals, Mark Morrisroe, Helmut Newton, Nicholas Nixon, George Platt Lynes, Herb Ritts, Sasha Stone, Edmund Teske, Bruce Weber, Minor White, Joel-Peter Witkin y David Wojnarowicz.

Muchos de estos artistas, aclara el curador James Oles, han viajado y trabajado en México, un factor que concurre de pronto a reforzar lazos existentes entre una generación y otra, en términos de influencia, emulación o compañerismo. Las obras en exposición se acompañan de libros de autor (o fotolibros) que ha adquirido Pedro Slim durante décadas, con el fin de indagar en la trayectoria de cada artista y la genealogía de cada pieza que le interesa.

De acuerdo con Oles se trata de una exposición que presenta imágenes yuxtapuestas para contar historias sobre la historia del arte o la fotografía, la biografía de algún artista. Además, agregó que las piezas que se exhiben no llevan una cronología, sino reflejan diversos temas, esto con la idea de que sea el público quien entre, recorra la muestra y descubra su contenido por sí mismo.

El curador en arte latinoamericano, destacó que la muestra es un proyecto creado tanto para los conocedores como para las personas que no saben nada de arte y agregó que su objetivo es generar en el público una reacción: que le fascine, perturbe, moleste, ame, goce o lo haga cuestionarse sobre la sexualidad, el género y el cuerpo.

La parte más bella se divide en temas que destacan en la colección, desde composiciones estilizadas de estudio hasta impresiones experimentales, así como descripciones crudas y violentas de la vida en Nueva York en los años ochenta. Las imágenes muestran un amor por la forma humana —mujer y hombre, heterosexual y homosexual, perfecto e imperfecto— en toda su elegancia, erotismo y vulnerabilidad.

Respecto al título de la exposición James dijo que lo tomó de un par de obras del fotógrafo estadounidense Duane Michals tituladas La parte más bella del cuerpo de un hombre y La parte más bella del cuerpo de una mujer (1986). En sus palabras: “Ahí saqué la idea de que los artistas están buscando partes bellas del mundo que los rodea y Pedro Slim está buscando partes bellas del mundo de la fotografía”. 

El también fotógrafo Pedro Slim revela en el amplio rango de obras de su colección una mirada inclusiva no cegada por estilo, aproximación o intención alguna, ni por una determinada identidad sexual o de género. Sus intereses convergen con los de coleccionistas, galerías e instituciones del extranjero; sin embargo, ningún otro acervo en México, en cualquier medio artístico, da cuenta de una introspección tan íntima, generosa, empática y honesta de la sexualidad humana en toda su complejidad, en la diversidad de la experiencia personal de y con el cuerpo, así se manifieste en términos de deseo, posesión o acción.

Algunas de las obras que el público podrá ver por primera vez son: Retrato de Storyville de E.J. Bellocq, A la manera de Bellocq, de la serie Ante la cámara (1991) de Chuck Samuels; Ventanas sucias #1 Ventanas sucias #16 (1994) de Merry Alpern, Niña sin camisa sentada sobre una cama y Hombre desnudo siendo mujer (1968) de Diane Arbus.

También está Domingo y Rogelio (1999) de Pedro Slim, Río Hudson y Edificio Woolworth (1976) de Peter Hujar, Arthur Rimbaud en New York(1978-79) de David Wojnarowicz, Nahui Olin (1924-27) de Antonio Garduño y Salomé (1917) de Librado García, que es la más antigua de la colección y la primera relacionada al travestismo.

Además de las solarizaciones Cabeza de piedra (1933-34) y Desnudo solarizado (1942-48) de Josef Breitenbach, Desnudo (1938) de Konrad Cramer y Desnudo solarizado (1950) de Ferenc Berko.

Sylvia Navarrete Bouzard, directora del MAM, comentó que se trata de una exposición “rica y centrada en el cuerpo humano y la sexualidad”. Mientras que Slim detalló que estas fotografías forman parte de su colección que refleja su obsesión por la fotografía: “duermo viendo fotografía, me despierto buscando fotografía. Mis libros y todo lo que hago está relacionado a este mundo e incluso hice fotografía por 20-25 años también”.

La parte más bella se acompaña de un libro en el que el curador analiza de manera exhaustiva las imágenes y a los diversos fotógrafos en esta colección, y que se complementa con una conversación con Pedro Slim realizada por Arturo Delgado.

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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