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Diseño y Arquitectura

La presencia de la filosofía en la Arquitectura. Iñaki Echeverría, arquitecto y paisajista urbano.

 

Iñaki Echeverría es un arquitecto y paisajista urbano cuyo trabajo gira entorno a esta problemática. Su despacho se especializa en la aplicación de técnicas convencionalmente asociadas a arquitectura, diseño, ciencia, ecología y tecnología para reconsiderar esta intersección como oportunidad de transformación de edificios, paisaje e infraestructura. Su despacho ofrece soluciones únicas y específicas para proyectos relacionados con el futuro urbano. Su trabajo en proyectos públicos y privados ha sido ampliamente publicado y exhibido en América, África, Asia y Europa. Echeverría es académico en Harvard, Upenn, TU-Berlin, Unam, Ibero y en 2008 fundó un taller anual en Aedes Network Campus Berlin. Es miembro del consejo asesor del Office for Urbanization de Harvard, del Conduse en la Ciudad de México y del Journal of Contemporary Urban Affairs.

El miércoles 28 de junio el Museo Tamayo fue sede de la cuarta edición del foro Landscape as Urbanism in the Americas (Paisaje como urbanismo en América) la cual reunió una serie de debates sobre las posibilidades del paisaje como medio de intervención urbana en contextos sociales, culturales, económicos y ecológicos específicos de las ciudades latinoamericanas.

En las últimas dos décadas, el paisaje ha sido reclamado como modelo y medio para la ciudad contemporánea. Durante este tiempo, una serie de prácticas arquitectónicas y urbanas alternativas han surgido en toda América Latina. Muchas de ellas exploran las implicaciones ecológicas y territoriales del proyecto urbano, y su aparición ha coincidido con transformaciones sociales y políticas en muchos países.

Paisaje como Urbanismo en América Latina es una iniciativa del Office for Urbanization dirigida por el profesor Charles Waldheim de la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard. En es simposio se presentaron a una serie de voces emergentes y otras ya consolidadas alrededor de la práctica del paisaje como forma urbana. Uno de estos exponentes con años de trayectoria fue Iñaki Echeverría. Durante su ponencia, Iñaki expuso las ideas principales de varios de sus proyectos, al mismo tiempo que compartió con la audiencia todo lo que aprendió durante ese trabajo y de cómo esta enseñanza ha moldeado su práctica actual. Clásico DMX tuvo la oportunidad de entrevistarlo y a continuación te la presentamos.

Su firma homónima, fundada en 2008, ha sido galardonada con comisiones de alto perfil, tanto públicas como privadas, tales como el Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT), el Parque Atlacomulco, el Museo Papalote Verde en Monterrey y la imagen arquitectónica de tiendas para Liverpoolz

Fue durante el PELT que se dio cuenta que la escala, la cultura, el arte, el diseño y la tecnología coinciden, y que el rol del diseñador y el significado del diseño deben reconsiderarse y sus objetivos amplificados. Iñaki está convencido que estos tipos de trabajos van más allá de la tradición arquitectónica y pueden impactar la realidad de distintas formas. Además, apuntó que en este tipo de proyectos, es importante tener en mente lo que se conoce como Moonshots, concepto que describe una tarea difícil y costosa pero cuyo resultado se espera que sea de gran importancia. Un moonshot debe de tener 3 puntos clave: que inspire, que sea creíble y que sea imaginativo. Para él, lo del PELT fue un primer intento de crear un Moonshot, del cual aprendió y se dio cuenta de los retos y oportunidades que existen en el mundo actualmente. Iñaki cuenta que para el año 2050, el 95% de las personas habitarán algún tipo de ciudad. Treinta ciudades se convertirán en el hogar de más de 20 millones de personas. Es por tal razón, que sabe que lo que se haga en un futuro próximo con las ciudades y los sistemas que las sostienen, definirán completamente la calidad de la existencia de casi toda la humanidad. Las ciudades son consideradas como la creación humana más efectiva en cuanto a la promoción de la empatía, la tolerancia, la creatividad y la innovación, y por lo tanto su subsistencia y mejoría puede convertirse en una de las contribuciones más fuertes de los diseñadores al futuro de la humanidad.

Por lo tanto, sus diseños arquitectónicos tratan siempre de ser una exploración de una oportunidad de aprendizaje e investigación. En su despacho se han dedicado durante los últimos años, a la creación de estas líneas de investigación y la cuales denomina rurbanstudios. Este proceso creativo permite desarrollar iniciativas culturales y de innovación en diseño, negocios y políticas públicas. Con rurbanstudios se trata de convertir parte de la investigación y las oportunidades que encuentran en proyectos reales. A través de la arquitectura descubren oportunidades concretas que se pueden convertir en proyectos reales, políticas públicas. Además, tratan de construir un equipo que pueda llevar a cabo esos proyectos. Es todavía un modelo en proceso y por el momento están trabajando en las granjas verticales en conjunto con la Ciudad de México y un par de grupos inversores privados.

Rurbanstudios es un emprendimiento que no cuenta con ningún tipo de apoyo por parte de una institución. Sin embargo, esto no ha sido un impedimento para continuarlo, pues Iñaki ha implementado un sistema para seguir desarrollándolo al utilizar su trabajo con sus alumnos para explorar, a través de una lógica de diseño, preguntas que se relacionan con el proyecto.

Este tipo de trabajo le ha permitido a Iñaki darse cuenta que mucha gente disfraza a la mala arquitectura detrás de ciertas ideas que aparentan ser sustentables. Él está convencido de que la arquitectura sea responsable desde un punto de vista ambiental es un tema que tiene que ver con el desempeño del proyecto, es decir, éste ya no puede darse el lujo de no ser eficientes. Inclusive piensa que el que uno de los objetivos sea el ser sustentable pervierte la idea completa porque no hay una verdadera preocupación por lograr que las cosas funcionen mejor sino como una característica que tiene que cumplirse como por obligación. El objetivo en sus trabajos es la arquitectura misma, el buen diseño de calidad y bello. En el proceso de lograr esto se obtiene que se tenga un desempeño eficaz y de menor impacto negativo con el ambiente.

ER: ¿Cuál crees que sea el futuro de las ciudades?

IE: Las ciudades han sido el mejor invento que hemos creado los seres humanos para potenciar muchas virtudes como la creatividad, la tolerancia y la inclusión. Ante todo las ciudades son redes de personas, no son conjuntos de edificios. Por eso cuando estas redes de personas se debilitan acaban inclusive habiendo ciudades abandonadas. Lo importante son las personas. Creo que las ciudades van a tender a robustecerse. El futuro de las ciudades es el futuro de la humanidad. Un gran porcentaje de la población vivirá en ciudades. Lo que le suceda a éstas en muchos sentidos será lo que le sucederá a la humanidad. Vamos a tender a reconsiderar muchas cosas que damos por sentado y esto provocará cambios muy importantes en la estructura física de las ciudades. Esto puede entenderse como parte de un territorio especulativo y un poco de ciencia ficción pero hay muchas cosas que están sucediendo actualmente, como el advenimiento de la inteligencia artificial, de robótica, de sistemas de producción aditivos, es decir que no son de ensamblaje sino de inyección y precisión como lo es la impresión en 3D. Esto quiere decir que se va a necesitar mucho menos material para producir algo. La forma en que se consumirá alimento cambiará, al igual que la manera en que se produce.

ER: ¿A qué te refieres con que cambiará la manera en la que se produce alimento?

IE: Quiero decir que ya no se puede seguir produciendo como lo hacemos. La razón es muy sencilla: el 70% del agua está destinada para la producción de alimentos. Así que el 70% del agua que contaminamos es por la elaboración de alimento. Si uno considera que el agua es un recurso finito que ya está muy comprometido, se tiene que poner en consideración el crecimiento de la población y la producción de comida no podrá crecer linealmente y por lo tanto se necesitarán sistemas más eficaces. Hasta ahora esto se ha entendido como la idea de generar más sin corregir paradigmas. Esto exacerbó la contaminación de cuerpos de agua y un abuso en términos de extensión del territorio. Es por esto que no veo nuestra actual producción de alimentos sostenible.

ER: La agricultura no ha cambiado desde su invento.

IE: El cambio es mandatorio. Aún ahora se sigue hablando de rezagos a nivel, por ejemplo, de infraestructura de higiene. Esto no habla tanto de un rezago sino de que estos trabajos actuales no alcanzan ya y además, son sistemas que empiezan a envejecer y resultan ineficientes. Creo que hay ideas que se gestaron en un cierto momento histórico y dimensión que ahora necesitan ser revisadas y renovadas. Esto no es ni será fácil pero es un tema que tiene que verse. Hay que entender que tenemos ciertos límites planetarios y comenzar a tomar acciones. El problema de no generar alimento de otra forma no se refiere a que de pronto se presente un hecatombe global pero sí habrá muchos sufrimiento, más que ahora.

ER: ¿Cuál es tu opinión sobre el tema de gentrificación que se está llevando acabo en la ciudad de México en algunos barrios?

IE: El término de gentrificación está mal traducido. En castellano tendría que ser gentilización. Gentry en inglés hace referencia a los gentiles. Para que se demuestre que hay un proceso de gentrificación formal, tienen que estar coludidos intereses privados con autoridades. Los procesos que se dan de forma mas “natural” de revalorización de ciertas zonas ha sucedido siempre. Estas zonas atraen por sus recursos. Hay grandes desventajas desde puntos de vistas sociales, pero por otro lado, algunos de los que estamos viviendo en esta ciudad no son de gentrificación formal, no es el gobierno sacando a las personas para demoler sus casas y construir condominios. Lo que sucede acá es un movimiento más orgánico, sin duda influenciado por el capital pero no es una estructura propia de la gentrificación. Sí, es cierto que muchos barrios pierden lo que los hacían atractivos pero es un proceso natural y que revalorizan zonas que por mucho tiempo estuvieron completamente subvaluadas.

ER: Tu conocimiento de las ciudades o tus reflexiones acerca de ellas, me hacen recordar al paseante del cual hablaba Walter Benjamin , y que va pensando las ciudades de forma orgánica.

IE: Benjamin influyó mucho en los Situacionistas, quienes fueron una respuesta desde el punto de vista del urbanismo al modernismo. Sí, me interesa la idea de una ciudad como una secuencia de experiencias quizá menos específicas de lo que hablaban los Situacionistas e inclusive Benjamin. A mi me interesa una condición de mucha eficiencia en cuanto a repensar los paradigmas de cómo estamos haciendo las cosas. Por ejemplo, que tan eficiente es la rueda como medio de movilidad si eso quiere decir la pavimentación de todo el planeta, o lo que hablábamos de la agricultura. Por otro lado, la ciudad como lugar para la creación de la belleza es algo que me interesa mucho. El flâneur o el paseante es una herramienta con las que trabajo pero no es un objetivo en si mismo.

ER: ¿Crees que México esté preparado para el tipo de proyectos que propones?

IE: Los países no son tan especiales. En México nos encanta decir que somos muy diferentes. Sí lo somos en cuanto a cultura, evidentemente. Pensamos que acá no funcionarán cosas que en otros lugares si lo hacen. Eso es un error. No es cierto. En México cuando las cosas se han instrumentado de forma adecuada funcionan perfectamente bien. Un ejemplo es el uso de la bicicleta en la ciudad. Hace 30 años se pensaba que eso jamás funcionaría acá. Esa manera de pensar la rechazo completamente. Tenemos muchos puntos en común las ciudades grandes del mundo que con las zonas rurales del propio país. Tenemos más que ver con un habitante de Beijing porque compartimos los mismos problemas. No habría que temerle a nuestra condición cultural para que no se instrumente un proyecto.

ER: ¿Podrías hablarnos un poco sobre el concepto de las ciudades desconectadas que expusiste en el simposio el Museo Tamayo?

IE: Hay una ley que se conoce como la ley de Moore, la cual plantea que la tecnología duplica su capacidad cada 18 meses. La tecnología va a tener una velocidad de crecimiento y de transformación tan abismal que habrá un punto en que algo sucederá. Mucha gente argumenta que no estamos lejos de eso. En este sentido, aquellas ciudades que no tuvieron un desarrollo importante en tecnología estarán en un punto de ventaja pues no tendrán que ver qué hacer con una estructura tecnológica que ya no funciona y que no se necesita, un sistema tecnológico obsoleto. Y lo mismo pasará con cualquier tipo de estructura que en un futuro no sirva.

El pasado martes 2 de agosto una noticia climática se hizo viral. En ella se comentaba que habíamos llegado al límite de recursos naturales que la Tierra puede renovar en un año. A partir de ese día estaríamos sobre explotando la tierra. ¿Esto que quería decir? Algo no tan novedoso por lo que leí después. Nuestro planeta es capaz de producir cierta cantidad de recursos naturales al año, lo que se conoce como biocapacidad. Hace apenas 20 años la humanidad se gasto la biocapacidad de la tierra en 10 meses, haciendo que lo que restaba del año lo estuviéramos viviendo “de prestado”. Sin embargo, este año rompimos nuestro propio record: en tan sólo 7 meses gastamos nuestros recursos disponibles.

Es la fecha más temprana desde que el mundo empezó a experimentar este fenómeno al principio de la década de 1970. En otras palabras, la humanidad está actualmente utilizando recursos 1.7 veces más rápido de lo que los ecosistemas los pueden regenerar. Esto equivale a decir que estamos usando 1.7 planetas. Un 60% de esta demanda es nuestra huella de carbono.

Los costos de este sobregiro ecológico se están haciendo cada vez más evidentes alrededor del mundo, en forma de deforestación, sequías, escases de agua potable, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad y el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera.

La buena noticia es que podemos revertir esta tendencia. Hemos sido capaces de mover esta fecha del sobregiro ecológico 4.5 días cada año desde 1970, entonces deberíamos ser capaces también de volver a utilizar los recursos de un solo planeta de aquí al 2050.

“Nuestro planeta es finito, pero las posibilidades humanas no. Vivir dentro los límites de la naturaleza o dentro de las posibilidades de regeneración de la misma es técnicamente posible, financieramente benéfico, y nuestra única posibilidad para un futuro próspero. En esencia, nuestro propósito es retrasar la fecha del sobregiro ecológico en el calendario”. Así lo indico Mathis Wackernagel, presidente de Global Footprint Network y creador de la metodología de huella ecológica.

Para apoyar esta transformación muchos profesionales y académicos alrededor del mundo están planteando nuevas maneras de hacer las cosas. Están motivando a las personas alrededor del mundo a ayudar a correr el día del sobregiro ecológico mediante ciertos compromisos. Esto incluye aprender más acerca de la sostenibilidad y explorar nuevos hábitos de vida para reducir la huella ecológica personal y el destino de nuestro planeta.

Conversar con Iñaki Echeverría ofrece signos de que nos estamos empezando a mover en la dirección correcta. Escucharlo es tener la oportunidad de obtener, de primera mano y de uno de los profesionales más destacados a nivel internacional, razones concluyentes para interesarnos más en temas que afectarán nuestro futuro. Además, poder sentarte a discutir estos temas con un investigador del concepto de paisaje urbano es un privilegio que no se tienen todos los días, pues Iñaki no es simplemente un arquitecto como ningún otro, es también un filósofo en toda la extensión de la palabra.

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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