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Las leyendas más escalofriantes de la CDMX

Hoy es noche de brujas y mañana día de muertos. Aquí en Clásico DMX te contamos algunas de las historías más tenebrosas de nuestra ciudad.

El palacio negro de Lecumberri

La carcel más temida de la ciudad es una gran fortaleza de piedra, circundada por torres y garigoliados, al estilo colonial. Su construcción comenzó en 1888, sobre el terreno que pertenecía a una familia de apellido Lecumberri.

Se encuentra ubicado al noreste de la Ciudad de México, en la Delegación Venustiano Carranza. El edificio fue originalmente construido como penitenciaria y actualmente es sede del Archivo General de la Nación desde 1982. Se inauguró el 29 de septiembre de 1900 por Porfirio Díaz, sirvió como penitenciaría desde ese año hasta 1976. Para enterarse un poco del las historias de dolor y degradación que se vivieron entre sus muros, pueden leer la novela El Apando de José Revueltas, uno de los muchos que estuvieron presos ahí.

Derivado de las historias macabras que contaban los presos a sus familiares y amigos, con el tiempo los capitalinos aunaron el adjetivo “Negro” al nombre, y pasó a conocerse como “El Palacio Negro de Lecumberri”. Uno de sus capítulos más oscuros está relacionado con el movimiento estudiantil de 1968, pues muchos de sus miembros, principalmente estudiantes de la UNAM y el IPN, fueron encarcelados, torturados y asesinados dentro de sus instalaciones.

En los 65 años que funcionó como cárcel, el Palacio de Lecumberri contó con varios presos celebres. Algunos de ellos fueron: José Agustín, David Alfaro Siqueiros, William Burroughs, Gregorio Cárdenas “El Estrangulador de Tacuba”, José Revueltas, Alberto Aguilera Valadez “Juan Gabriel”, Ramón Mercader el asesino de León Trotsky, Álvaro Mutis y Pancho Villa.

Varios trabajadores y vigilantes hablan de sonidos perturbadores de lamentos, ruidos y gritos que se escuchan por las noches.

Hoy es sede del Archivo General de la Nación. (Eduardo Molina 113, Col. Penitenciaría Ampliación, deleg. Venustiano Carranza, Teléfono 5133 9900). La estación de Metrobus más cercana es Archivo General de la Nación. Hay visitas guiadas.

Casa de Don Juan Manuel Solórzano, el primer asesino serial de la ciudad.

Construido en el año de 1783, este inmueble perteneció originalmente a don Juan Manuel de Solórzano, quien tuvo un destino trágico, luego de verse atormentado por los celos: tras varios días de cuestionar la fidelidad de su esposa, este caballero acudió al diablo, quien le recomendó matar al primer varón desconocido que pasara por su casa a las once de la noche; una vez consumado el hecho, este personaje acudió nuevamente con el diablo, quien le comentó que se había equivocado de víctima y lo encomendó a repetir dicha práctica cuantas veces fuera necesario hasta dar con el adúltero en cuestión.

“¿Disculpe, sabe usted qué hora es? -Sí caballero son las 11 en punto. -Dichoso usted que sabe la hora en que muere.” Esa era la frase con la que Don Juan Manuel de Solórzano asesinaba por mandato del diablo, buscando a quién lo deshonraba como amante de su bella esposa.

Luego de cometer varios crímenes, el asesino mató accidentalmente a su sobrino. Atormentado por el sentimiento de culpa, Solórzano se vio en la necesidad de confesarse donde debió cumplir con la penitencia de rezar el rosario bajo la horca a las 12 de la noche. Una vez cumplida esta enmienda, el cuerpo de este individuo apareció colgado la madrugada del tercer día.

Si te gustan las emociones fuertes, puedes visitarla y ver si se te aparece Don Juan Manuel y te pregunta la hora. Tu cita final puede ser en calle República de Uruguay No 90 Casi esquina 20 de noviembre.

La casa negra de la colonia Roma

En el número 191 de Álvaro Obregón, se encuentra una impresionante residencia porfiriana que, a pesar de su excelente ubicación, nunca ha podido ser rescatada del paso del tiempo, y es que, según cuentan, en este lugar se dan cita un gran número de fenómenos paranormales que han aterrado a muchos.

Por afuera, esta casa es una imponente construcción que ha sido devorada por el tiempo. Su fachada ha sido tapizada con un sinfín de grafitis y estampas, mientras que en su banqueta se pueden encontrar diferentes puestos de tacos y tortas que hacen que el inmueble se esconda a simple vista. Los vagabundos que se han refugiado en ella por las noches cuentan que pasadas las diez de la noche el ambiente se torna pesado y la temperatura desciende drásticamente. De pronto, se empiezan a escuchar ruidos a lo largo del lugar. Las puertas empiezan a abrirse y cerrarse. Poco después, los ruidos se convierten en voces y gritos de sufrimiento. Los objetos dentro de la habitación empiezan a flotar, mientras que manos invisibles comienzan a jalarte y empujarte, como si quisieran que salgas del lugar.

Nadie sabe realmente lo que pasó en la Casa Negra de Álvaro Obregón. Sin embargo, una de las historias más populares dice que en este lugar vivía la familia Mondragón. Un día, los padres y sus tres hijos amanecieron muertos en su cama. Nadie supo por qué o cómo habían fallecido. Como la familia no tenía más descendientes o posibles herederos, la casa quedo intestada y pasó a ser propiedad del gobierno. Desde aquél entonces, ha sido rentada en diferentes ocasiones para diferentes propósitos, pero las personas que han tratado de remodelar el lugar, han terminado negándose a hacerlo, pues aseguran que la misma casa les impide que realicen su trabajo, quedando nuevamente en el abandono total.

La Posada del Sol

La Posada del Sol es un antiguo hotel ubicado en la Colonia Doctores de la Ciudad de México. Este edificio se encuentra abandonado desde hace más de treinta años. Su estructura es colosal e impresionante, pero lo más notorio es la lúgubre sensación que predomina en el lugar.

Más de 600 habitaciones fueron construidas por el ingeniero Fernando Saldaña Galván quien pensó en construir un hotel y centro artístico único en la ciudad y en el mundo. Un total de seis edificios ocupan casi una manzana rodeando jardines, patios, fuentes, terrazas y miradores elevados. Incluye además un casino, un teatro, una sala de cine, una capilla, galerías, salones de té, un ajedrez de tamaño humano así como salones de baile y música.

El proyecto nunca fue concluido, ya que el señor Saldaña enloqueció y asesinó a su familia un poco antes de abrir el centro cultural. Posteriormente, se colgó en uno de los árboles que hoy se encuentran secos en uno de los patios dentro de la propiedad.

Lo aún más escalofriante es lo que ha sucedido dentro desde que fue abandonado. En uno de los túneles subterráneos se encontró el cuerpo de una pequeña niña hace algunos años. En su lugar se erigió un altar en dónde la gente deja ropa, dulces y juguetes en honor de la pequeña.

La excentricidad de los espacios ha dado lugar a muchas leyendas. La capilla circular presenta muchos símbolos que hacen referencia al ocultismo y la masonería. Estrellas de cinco y siete picos, cabras y triángulos adornan las paredes y el piso del lugar.

Si te atreves a visitar este lugar, se encuentra ubicado en la Av. Niños Heroes 139, Col. Doctores.

Casa La Moira

Esta casa se encuentra en la colonia San Miguel Chapultepec y se cuenta que es la casa más embrujada de toda la capital ya que los rumores cuentan que aquí se suicidó un joven en los años setenta. Se dice que también se han realizado sesiones espiritistas. Es fácilmente ubicable por la media luna que tiene en su fachada. Se rumora que los recorridos nocturnos han vuelto a ser abiertos, pero como todo lo relacionado con esta casa, nadie tiene una información muy precisa.

Si eres de los que nada los asusta, está en José Vasconcelos #125, esq. Juan Escutia Col. San Miguel Chapultepec.

 

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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