fbpx
Arte

Lorena Wolffer: Testimonios Activos

Lorena Wolffer es una de las mujeres más relevantes en nuestro país tanto en su labor artística, como creadora de formatos y lenguajes, activista cultural y enérgica en una lucha social en pro de la igualdad de derechos, la no violencia a la mujer y la diversidad. Inició su carrera como artista con un breve paso por la pintura y escultura, pero encontrando su voz en el performance, logrando alcances importantísimos desde los inicios de la década de los 90, convirtiéndose en una de las más importantes representantes del entonces llamado “arte alternativo” en México.

Ella sentó precedentes de gran peso en temas de cultura y su relación con el financiamiento gubernamental, convirtiéndose en la primera directora de un museo de INBA dedicado a este tipo de arte, a los 21 años. Y esto fue sólo el principio. A lo largo de su impecable, congruente y productiva carrera se ha atrevido a dar voz a quienes, de una u otra manera, no la tenían. Su labor activista artística cultural es reconocida internacionalmente y el suyo es un nombre referencia indiscutible en los estudios de arte y performance, género, sociales y de diversidad. Wolffer es una mujer mexicana que ha aportado a nuestro país de manera incalculable y que sigue creciendo su legado de manera continua, mereciendo todo nuestro respeto y admiración.

Para nuestra edición de este mes de marzo, que conmemora el Día Internacional de la Mujer, charlamos con ella sobre su trayectoria, los temas que para ella son prioritarios y su obra.

Empecé haciendo performance a inicios de los 90 y llegué a él porque me interesaba la posibilidad de un diálogo con el público que no estuviera mediado por uno artístico, léase pintura o escultura, sino la posibilidad de una conversación de frente a frente y el trabajo de y desde el cuerpo. Esto llevo a diferente lugares, siendo uno de los principales el empezar a cuestionar asuntos relacionados con el género y, con un cuerpo entre comillas femenino, qué implica esto, cómo se construye, cómo se produce cotidianamente, en términos performativos, en el hacer de todos los días. 

Paralelamente había un panorama bastante tradicional y conservador para las artes en el país. Parte de lo que yo entendí como mi labor era que, adicional a trabajar en esa disciplina, había que crear espacios para la misma. Conocí a Eloy Tarcisio, quien tenía un proyecto para crear un espacio para el performance, y a partir de esa primera idea presentamos un proyecto a CONACULTA y fundamos Ex Teresa Arte Alternativo (hoy Ex Teresa Arte Actual). A los 20 años me convertí en la curadora de este lugar. En este momento, en el que había una efervescencia de espacios independientes y el arte contemporáneo se comenzaba a posicionar en la esfera internacional, y el haber convencido al INBA de que nos dieran un espacio y un presupuesto, sin una relación vertical de que revisaran las programaciones, fue un logro. Nos dejaron hacer lo que estábamos haciendo, y eran experimentos, performances enloquecidos de todo lo que te puedas imaginar. Eventualmente, y tras una ruptura con Eloy muy pronta en el proyecto, fue inhabilitado por INBA, se me propuso dirigir el espacio a los 21 años. Toda la generación anterior se opuso muy enérgicamente pero decidí, con todo el entusiasmo, aventurarme y lo dirigí durante dos años. Fue un espacio fabuloso, teníamos 800 personas por noche, trajimos a artistas que nunca habían venido ni han regresado, como Ron Athey o Marcel.li Antúnez.

Fue un momento en el que el performance, la instalación, el video arte, todos estos nuevos lenguajes empezaban a crecer y fincarse y era un tiempo de experimentación en el que Ex Teresa se convirtió en el espacio que, frente al arte tradicional que imperaba y era promovido y patrocinado por el Estado, ningún otro espacio hizo. La paradoja es que nunca se entendió como un lugar de arte alternativo porque era financiado por el gobierno. Yo creo que sí lo fue, en cuanto a la propuesta y el tipo de trabajo del proyecto y, si acaso, me congratulo y me da emoción haber podido convencer al gobierno de cedernos un espacio y dejarnos hacer lo que queríamos en nuestros términos siempre. Fue un lugar que siempre operó para, por y desde los márgenes. La tirada nunca fue ver hacia fuera, sino hacia adentro, sin querer estar al centro de los sistemas del arte.

En cuanto a mi trabajo como artista, trabajar con mi cuerpo, siendo mujer, implica temas como la sexualidad femenina, las representaciones de la sexualidad, etcétera, y decidí experimentar con el mío, poniéndolo en ciertas circunstancias y viendo cómo reaccionaba a ellas. Mis primeras piezas fueron performances duracionales, que tenían que ver con explorar los límites de mi cuerpo. 

Uno de los trabajos que hice en este periodo se llamó su Territorio Mexicano y fue aquí  donde empecé a explorar la analogía entre mi cuerpo como cuerpo femenino-país,  si yo soy México entonces qué le pasa a éste. Esto fue después de la crisis del 94 y mi respuesta  a la pasividad de la gente que me rodeaba frente a la crisis estábamos viviendo.

Eventualmente deje de trabajar con experiencias extremas y más bien comencé con la idea de simulación, de dónde surgió la pieza Si ella es México ¿quién la golpeó?, en donde mi cuerpo fungía como una metáfora del país, yo aparecía en la obra como una modelo golpeada con maquillaje de efectos especiales sobre una pasarela. Lo produje en San Francisco, CA., entonces también había una mirada desde otro lado y apuntando directamente al papel que Estados Unidos ha jugado en las permanentes crisis de México y en las relaciones entre ambos países y los efectos que ese  país tiene en la realidad mexicana, entonces y ahora.

En este camino, como dije al principio, empecé a descubrir temas relacionados con el género, las enormes diferencias que existen si pensamos en el binario mujeres y hombres como uno dado y real, en el que yo no creo pero cómo nos relacionamos entre géneros y la forma en la que las mujeres estamos siempre en una posición permanente de desventaja, discriminación y la violencia.

En ese camino surgió Soy Totalmente de Hierro, obra de reacción a la campaña publicitaria que lanzará en ese momento una tienda departamental.

Soy Totalmente de Hierro colocó a Lorena en la mente colectiva, alcanzando a todo tipo de personas sin importar su ocupación o género. Colocando algunos anuncios espectaculares en espacios públicos de libre paso, Wolffer creó una serie de imágenes que pretendían mostrar la imagen de la mujer mexicana real y sus verdaderas situaciones de vida, completamente alejadas de las que aquella campaña promovía.

Había muchas cosas aterradoras de esa campaña y que siguen siéndolo en buena parte de la publicidad, pero la diferencia aquí fue que eran las mujeres quienes afirmaban su cosificación. Es decir, no había una mirada masculina que dijera “tú eres mi objeto del deseo”, sino que ellas gozosamente lo reiteraban, en una aceptación tácita, absoluta y celebratoria, cualquier cantidad mandatos que tienen que ver con la construcción de “mujer”. Los temas de clase y de raza son temas que están presentes entonces y ahora, con una constante violencia de un racismo inaudito en donde se impone una visión, no solo de mujeres, sino también de hombres, niños, perros y gatos, que no corresponde en absoluto a la realidad mexicana y que además generan una dislocación cultural brutal. Es inimaginable lo que significa para una persona mestiza todos los días mirar que eso que se le presenta como lo deseable, lo bello y lo saludable es algo que nunca podría siquiera considerar alcanzar. Y no había una crítica o dimensión política frente a eso que se estaba presentando. Empezó siendo un proyecto chico y nunca imaginé que llegara a tener el alcance que tuvo.

 

Más adelante Wolffer, de nuevo, sentó un precedente tanto a nivel sociocultural como a nivel de denuncia, presentando el performance Mientras Dormíamos, en el Museo Universitario del Chopo. Esta pieza se convirtió en la primera obra de performance que se presentó de manera única, es decir, sin que hubiera ningún otro evento o acción que se presentará, y atrayendo a una audiencia nunca antes vista en un performance en México.

La idea era visibilizar las formas de poder y cómo operan en producir opresores y personas oprimidas, estos sistemas en donde hay sectores de la sociedad que están siendo permanentemente relegadas a posiciones de marginación, de abyección, etc. Se habían empezado a difundir los feminicidios en Ciudad Juárez y me sorprendía cómo se había encontrado la forma de pasteurizar los feminicidios llamándolos “Las Muertas de Juárez”, término absolutamente incorrecto porque, uno, no se murieron, y dos, en ese plural lo que hacen es borrar la especificidad del daño, es un término digerible que convierte la atrocidad y el horror en algo que puedes nombrar y minimizar desde un lugar bastante más cómodo. 

Lorena tuvo acceso a los primeros 50 reportes policíacos que se registraron, y los utilizó tal cuál los encontró, no clasificados y llenos de arbitrariedades, unos cortos, otros largos y sin protocolo alguno. Decidió grabarlos en audio y usarlos como guía para marcar sobre su cuerpo, con la ayuda de un plumón quirúrgico todas las lesiones que habían sufrido las víctimas. 

 

Me importaba nombrarlas con nombre y apellido nombrar las alas que tenga nombre y apellido y dejar en evidencia las estrategias violentas con las mujeres, por ejemplo cuando una no era identificada le ponían “desconocida”, una persona que era perfectamente conocida para su familia y que el que tu como agente no logres identificar quién es, no la nulifica. 

Este fue el primer paso para todo mi cuerpo de trabajo que sigue, que tiene más que ver con lo que hago ahora, y que es más sobre la enunciación plural y generar plataformas de conversación y denunciación colectivas, entonces con otras mujeres y ahora con otras mujeres y otras disidencias. Entonces surgió Expuestas: Registros Públicos.

Este fue un proyecto de largo aliento, 6 años, centrado en visibilizar  la violencia contra las mujeres y encontrar formas de reparar y de sanarlas. Comenzó con conversaciones en un refugio para mujeres. Pasé un buen rato platicando con ella sí y preguntándoles cómo llegaron ahí. Había mucha libertad, contaban lo que ellas querían, algunas mucho, otras poco, pero siempre de manera empática. Estar en un refugio es todo un proceso de escape que implica dejar todo atrás, tu vida entera muchas veces, a tus hijos o hijas si no puedes salir con ellos, con la esperanza de poder recuperarlos más adelante. Estas mujeres se merecen todo mi respeto. En el camino entendí que poder contar tu historia en tus propios términos es un acto de reparación y sanación en el poder enorme el poder decir “yo lo viví de esta forma”. La violencia se ha entendido como un problema individual porque entenderlo como lo que es, uno colectivo, le otorgaría una dimensión política que obedece a todo un sistema.

La pieza consistió en pedir a las mujeres que donaran objetos creados para ejercer cualquier tipo de violencia contra las mujeres. Los objetos fueron donados por las mujeres mismas o por amistades familiares que sobrevivieron a víctimas de feminicidio. Se presentó en un inicio en el MUAC y el proyecto cuenta con doscientos cuarenta y tantos objetos y sus respectivos testimonios, y es una especie de museo de los horrores. Lo que se logra es aterrizar las violencias y cómo pueden ser realizadas con cualquier tipo de objetos. Esto dio inicio a lo que llamo Intervenciones Culturales Participativas, que son plataformas de enunciación, diálogo y visibilización de ciertos fenómenos.

Al re ubicarse en esta nueva esfera de producción, los cuestionamientos al mundo del arte fueron creciendo. Una buena parte de la producción de Lorena Wolffer sucede en espacios públicos, lugares en donde la realidad ocurre y no en las burbujas del arte en las cuales no hay un verdadero intercambio. Así, también comenzó a trabajar en espacios libres de violencia y surgió Estados de Excepción, que muestra su preocupación por las legislaciones y cómo éstas son una radiografía muy clara de la sociedad. La acción consistió en invitar a mujeres transeúntes a sentarse a comer en una hermosa mesa, con excelente comida, con la particularidad de que en lugar de menús habían leyes, tanto locales y federales, como tratados internacionales. La pieza resultó ser muy poderosa.

A partir de esto comencé a trabajar con cuerpos no normativos y disidentes, es decir no sólo con mujeres sino con otros cuerpos que están fuera del sistema hegemónico, llámense disidencias sexo genéricas, culturales y todos aquellas que el sistema considera que no son deseables ni merecedores de los mismos derechos. Produje Afectos Ciudadanos que tiene que ver con la relación afectiva que establecemos y que estos cuerpos establecen con otros cuerpos y con los sistemas de poder que nos circundan y legislan. La idea es entender los sucesos a partir de los sentimientos que generan en la gente. Los sentimientos a diferencia de los hechos no son refutables.

Lorena acaba de ganar la beca de Sistema Nacional de Creadores para producir un proyecto que se llama Historias Propias que tiene que ver con recabar las historias en singular a través de cuerpos disidentes, saber qué es la Ciudad de México para un persona si es heterosexual, si es transexual o no binario, aquellos que no están en las narrativas oficiales para lograr que figuren.

Además produjo un proyecto para el Museo Memoria y Tolerancia llamado LGBT, Identidad, Amor y Sexualidad, reactivando un proyecto de 2011 llamado Familias Naturales, en el que pedía a integrantes de familias diversas que mandaran un documentos (fotos, videos, audios) cotidianos sobre sus familias, con la intención de visibilizar a todas aquellas que no son nucleares. 

Es un proyecto muy lindo porque es uno celebratorio. Llegan cosas muy hermosas, son clavados al espacio íntimo familiar de la gente, entonces hay videos de bodas, de diferentes familias hablando de sus experiencias, de cómo es la dinámica cotidiana, las cosas más básicas, con miras a desarticular las violencias que existen con respecto a estas familias, frente a la caída libre de la familia nuclear…. Y conforme se van ganando derechos ha habido una respuesta muy enérgica por parte de grupos radicales como el Frente por la Familia, y la violencia ha incrementado. Son momentos muy complicados porque, si bien, ha habido derechos que se han ido ganado, espacios, también es cierto que las cifras de feminicidios se han multiplicado exponencialmente, así como los de las disidencias sexo genéricas.

Producir este tipo de proyectos es muy complicado, es decir, si trabajar en los márgenes de las esferas del arte ya era difícil, trabajar en esta otra esfera es muy complejo, implica muchas veces tender puentes entre instancias, organizaciones e instituciones que no trabajan juntas, implica inaugurar constantemente nuevas formas.

     

 

  

 

 

Mirna Calzada

Sobre el autor

The Boss.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *