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Arte

Melquiades Herrera. Un teorema cultural demostrado según el orden geométrico

Melquiades Herrera fue un artista plástico y del arte-acción, profesor, escritor, coleccionista, videasta y pionero del performance en México. Polifacético e irreverente impartió clases de geometría, educación visual y diseño en la antigua Academia de San Carlos, en la Escuela de Diseño del INBA y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas.

Su fascinación por los objetos de uso diario junto con un agudo sentido del humor, lo convirtieron en una figura sumamente particular en la escena del arte de finales del siglo xx.

Lentes con figuras diversas del Fondo Melquiades Herrera. Fondo Melquiades Herrera. Centro
de Documentación Arkheia- MUAC, s.f

Sus propuestas artísticas rozan con el conceptualismo, la investigación artística y la pedagogía experimental. Su polifacética práctica se despliega en múltiples formas de presentación de objetos ligados a la cultura material y popular urbana del Distrito Federal, bajo un discurso que remite al merolico, al científico de matemáticas recreativas y al cómico de carpa

Herrera encontraba y trabajaba lo estético tanto en calles y mercados como en galerías y museos. Además, sus escritos dan cuenta de un modo particular de hacer crítica. En este sentido era un artista emancipado: “no necesitamos ir hasta el museo si la realidad nos la ofrecen los mercados”, decía. Su trabajo hacía referencia a campos que excedían las artes, tales como las matemáticas, la física, la cultura de masas, etc.).

Portafolio Samsonite amarillo con contenido original, 41 × 32 × 9.5 cm, c.a 1994, Fondo
Melquiades Herrera. Centro de Documentación Arkheia- MUAC

Esta exposición presenta los objetos coleccionados por Melquiades Herrera, como testigos de una práctica compleja que involucró el arte acción, el estudio de la cultura material, la escritura crítica y una pedagogía experimental.

El equipo curatorial Los Yacuzis. Grupo de estudios subcríticos comenzó esta muestra a partir de una revisión del Fondo Melquiades Herrera, el cual ocupa más de 100 cajas en el Centro de Documentación Arkheia. En él se encuentran tres clases de materiales: su célebre colección de “objetos”, reunida desde 1979 hasta 2003 y adquiridos por el por él en el Distrito Federal en sus caminatas cotidianas; sus documentos: programas de clases, bocetos, textos, recortes de periódicos, envolturas, juegos de agilidad mental, y papeles repletos de cálculos matemáticos y poéticos; y su biblioteca, con más de 250 libros de arte, magia, geometría, teoría de los objetos, actuación, revistas de erotismo, de hombres lobo, juegos didácticos, comics de Fantomas, Batman y un largo etcétera.

Fotografía de la acción The Museum of Modern Art Store Stand Melquiades Herrera realizada
en el EDIMBA el 5 de septiembre de 1997, 10 × 15 cm, Fondo Melquiades Herrera. Centro de
Documentación Arkheia- MUAC

Luego de esta revisión, los Yacuzis encuentran el contenido de estas cajas como un desafía a la propia noción de archivo y sus normas de catalogación y conservación. Se dan cuenta que su ordenamiento es aleatorio y laberíntico: cajas dentro de cajas que contienen otras cajas con objetos similares a otros ya encontrados, pero que nunca son el mismo. “Uno encuentra dulces y chicles aún en sus envolturas, líquidos atrapados en un juguete, sólidos que han perdido su consistencia con el tiempo y que, continuamente, requieren una nueva intervención quirúrgica —verdadera cirugía plástica pues, casi todos, están hechos de plástico chino. Son materiales que están en riesgo de extinción, así como en lucha constante por existir como objetos museables.”

Objetos de fragilidad material debido a la imposibilidad de precisar qué son ni a dónde pertenecen pues ya no circulan como mercancías y tampoco han sido suspendidas en el tiempo como obras de arte y evaden la categoría de archivo. Sin embargo, su potencia reside en esa latente condición de tránsito entre su procedencia y su conformación actual en el acervo documental de un museo de arte contemporáneo.

Melquiades Herrera, Las miniaturas me hacen llorar, s.f. , 8 × 4.5 cm, Fondo Melquiades
Herrera. Centro de Documentación Arkheia- MUAC

Lo que para algunos puede parecer un conjunto e chácharas subdesarrolladas al borde de la extinción, en esta exhibición se anuncian como testimonios de una época, una composición de materialidades y tonalidades de cambios económicos, discursivos, tecnológicos y simbólicos del fin de siglo pasado. De esta forma se quiere invocar a Melquiades Herrera a través de sus propios artificios en una especie de brujería curatorial.

Uno de estos artificios melquiádicos es el dodecaedro, imagen encontrada, una y otra vez, a lo largo de su colección. De tal manera, la exposición estará organizada a partir de las seis caras visibles del dodecaedro, es decir, seis núcleos curatoriales que reactivan, una serie de tableros que combinan materiales en torno a problemas y temas constantes en la producción del artista:

  1. Prodigios ópticos
  2. Surrealismos de circunstancia
  3. Operación Coca-Cola
  4. Círculo de Conocedores de Marcel Duchamp,
  5. El cuchillo de Fantomas
  6. Laboratorio de Experimentación Plástica.

Estos núcleos temáticos buscan reactivar, desde el concepto de plano de juegos recreativos desarrollado por Herrera, una serie de tableros -compuestos por documentación, material audiovisual y objetos- en torno a problemas y temas constantes en su producción: la relación con las ciencias (óptica, geometría y matemáticas), la representación crítica del nacionalismo desde el contexto metropolitano, una lectura singular de Marcel Duchamp y del surrealismo, una alternativa de educación artística y sus teorías sobre los objetos.

Lighted Bumble Ball, ERTL Company, Iowa, U.S, 8 × 18 × 18 cm, ca. 1994, Fondo Melquiades
Herrera. Centro de Documentación Arkheia-MUAC

Estos seis tableros se presentarán como un repertorio de trucos guardados en el portafolio Samsonite que Herrera solía portar, y como una lectura materialista de su trabajo en la época de la implementación del TLC, con sus efectos en la clase trabajadora y la economía ambulante.

Proveniente de una generación en la que la experimentación no tuvo un acompañamiento institucional sólido y por lo tanto la recepción de su producción artística fue limitada a comunidades específicas (la del arte acción, por ejemplo), en vida la obra de Herrera no fue considerada para ser desplegada como exposición individual en ningún museo y tampoco fue integrada a relatos de memoria a través de colecciones públicas. Su pensamiento y producción quedó al margen del mercado del arte. Pero es durante los 15 años posteriores a su deceso que han emergido nuevos intereses y perspectivas que recontextualizan sus aportes.

Melquiades Herrera, Auténtica reliquia, 1992, 8.7 × 10.9 cm. Fondo Melquiades Herrera.
Centro de Documentación Arkheia- MUAC

Melquiades no apareció por mucho tiempo como prioridad para las instituciones ni para el grueso de los investigadores e historiadores del arte. Sin posibilidad de intervenir en museos, galerías, coleccionistas, etc.—, su producción quedó en gran parte preservada a través del culto donde se actualizaba su obra a través de relatos orales ante la imposibilidad de contar con otro aparato académico o patrimonial de referencia.

Su presencia en textos solía reducirse a una circulación a través de breves reseñas o memorias de programas y festivales de performance, sin embargo, Herrera lograba permanecer a través de los relatos y anécdotas de artistas de otras comunidades y generaciones. Su producción contaba con una vigencia que se ha sostenido en los años a pesar del desaire que prevaleció no sólo hacia él, sino hacia toda una generación.

Melquiades Herrera (Atribución), Sándwich de pollo, hule espuma, 10 × 12 × 4 cm, ca. 1990

Sol Henaro, curadora de acervos documentales del MUAC, recuerda: “Lo vi en varias ocasiones en el Ex Teresa Arte Actual, en la Antigua Academia de San Carlos, en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, en la cantina
El Nivel, pero no fue sino hasta el 2003 cuando atendí
mi deseo de imaginar algo juntos, y establecí contacto. Conseguí su teléfono particular, llamé y un sobrino suyo me notificó que un par de días antes había sido internado en el hospital. Le pedí que le comunicara mi intención de inau-gurar La Celda Contemporánea con una revisión de su obra y, que le expresaran mis deseos de recuperación. Concluí diciendo que me comunicaría en otro momento, cuando estuviera dado de alta. Pasaron pocos días, no recuerdo cuántos, pero el 20 de octubre de 2003 encontré en la sección de cultura del periódico Milenio una nota que advertía: su falleciemiento. Perdimos entonces a un agente desestabilizador de convenciones, y yo perdí la oportunidad de conversar y elucubrar con él el despliegue expositivo de su universo.”

Esto despertó en Henaro la fiebre del archivo y de restituir la potencia del quehacer de Melquiades a través de la recuperación de sus objetos.

A su muerte, familiares de Melquiades dieron en donación a la Antigua Academia de San Carlos una parte importante de los materiales plurales que Herrera conservaba en su casa en Ciudad Azteca, una casa que, como pudo constatar Henaro, se encontraba literalmente repleta de cajas con objetos, vestuario, materiales, obra y cuanta cosa inusitada se pueda imaginar. Luego de muchos procesos formales y de varios años que Sol Henaro fue finalmente capaz de constituir en 2015 el Fondo Melquiades Herrera en el Centro de Documentación Arkheia. “El periplo iniciado quince años atrás había llegado al término de una de las etapas más agudas y necesarias: su rescate, resguardo, trabajo y difusión desde un acervo público y universitario. Trabajado en un 50%, su contenido ha sido catalogado, preservado física y digitalmente, y puesto a disposición pública para fines de investigación desde diversos apetitos intelectuales”, afirma.

Plumas con figuras diversas del Fondo Melquiades Herrera. Centro de Documentación Arkheia-MUAC, s.f

Esta será una oportunidad única para conocer el trabajo de un gran artista mexicano y de poder finalmente observar el empeño y resultado de los esfuerzos de todo un equipo que se dio a la tarea de juntar su obra para así poder mostrarla al público interesado y darle el lugar que Melquiades Herrera siempre mereció en la historia del arte mexicano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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