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No tengo mucha memoria sobre mis primeros años de vida. Por supuesto, algunas escenas fugaces se aparecen de pronto en la pantalla de mi mente. Hay un recuerdo en particular que me gustaría mucho recordar. Según me cuentan mis padres, siendo muy pequeña, me gustaba mucho ir a visitar a mi abuelo paterno y recibir de él un galleta bañada en chocolate con relleno de malvavisco. Una vez mis manos, recorría la casa como un torbellino mientras devoraba la golosina, a lo que mi abuelo decia: “esta niña es peor que la viruela y la escarlatina juntas”, haciendo referencia a mi energía infantil. Lamentablemente no me acuerdo de esos momentos, ni de las visitas pero sí puedo recordar las facciones de mi abuelo. La imagen es como una fotografía que el tiempo ha ido borrando.

Ese hombre, según me cuenta mi padre, vivió hasta la edad de 12 años en una de las casas más icónicas de Morelia. La casona, a un lado del acueducto, es conocida –apenas nos enteramos todos en la familia- como la casa de la mano de la reja, en alusión a una leyenda que asegura que varias personas han visto una mano salir por entre los barrotes de una de las ventanas del sótano. En la actualidad, el inmueble alberga el Centro Cultural UNAM de Morelia y al contarle sobre la leyenda a mi padre, ni él ni su hermana recuerdan que alguien les haya contado alguna vez la macabra historia que encierra la casa en la que su padre vivió.

Alguna vez mi padre nos llevó a mi y a mi hermana visitarla cuando éramos mucho más chicas. Totalmente abandonada y en ruinas, nos tomamos fotos en lo que había sido la casa de mi abuelo. Inclusive, las personas que la habitaban en ese momento, nos permitieron entrar. Ahora, completamente renovada, luce como en sus mejores tiempos y es parte de la arquitectura que engalana al hermoso estado de Michoacán.

Imagino a mi abuelo, José Rivera Hinojosa, jugando de niño junto con sus hemanos Miguel y Rafael, mientras sus hermanas, Elena y Mercedes (madre del ex gobernador de Michoacán, Agustín Arriaga Rivera) los observan desde la terraza con arcos. El huerto se extiende mucho más allá de lo que ahora queda de lo que orginalmente fue la propiedad y puedo casí escuchar las risas de todos.

Escribir este artículo sobre Michoacán es para mí un gran deleite y orgullo. Crecí oyendo lo hermoso que es el estado natal de mi abuelo, escuchando sobre su gastronomía, sus tradiciones y su gente. Pero más que nada, es la tierra que le dio vida a aquel hombre que ya traía en sus sangre a mi padre. Y más que este ser un intento por recordar a mi abuelo, es una dedicatoria a mi papá. Un hombre que me ha dado todo. Su cariño, sus palabras, sus historias, su vida. Así que mi corazón es de Michoacán, por forjar entre sus historias la de mi abuelo y por consecuencia, la de mi padre, a quien estaré eternamente agradecida por haberme escogido como hija, a pesar de todas mis fallas. Te amo. Este escrito, es para ti.

Michoacan es un estado donde nacieron y se desarrollaron importantes personajes de gran aporte para la identidad nacional. El estado se nutre de las tradiciones delos pueblos purhépecha, otomí, náhuatl y mazahua, los cuales no sólo contribuyen al orgullo nacional sino que también distinguen a México a nivel internacional. Es prácticamente imposible presentar todo lo que se puede hacer en este bello lugar, así que te presentamos una de las rutas turísticas más importantes.

Ruta de Tata Vasco

Don Vasco de Quiroga es considerado uno de los hombres más importantes e influyentes en el estado de Michoacán a principios de la época colonia. En 1531, a la edad de 60 años, Vasco de Quiroga llegó a la Nueva España como parte de la Segunda Audiencia, un grupo administrativo y judicial que envió la Corona Española para gobernar.

En 1533, fundó, en la ribera del lago de Pátzcuaro, un pueblo al que llamó Santa Fe de la Laguna, el cual puede ser visitado aún en la actualidad. Además, creó hospitales en la comunidades de Tzintzuntzan, Pátzcuaro, Uruapan, Tacámbaro y Cuitzeo.

En 1538, ya como el primer obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga o Tata Vasco, como era conocido, tuvo la firme intención de reforzar las comunidades de pueblos originarios, y lo hizo a través del reparto de tierras para que cada familia tuviera su propia vivienda y parcela para trabajar. Él mismo se encargó de que cada población se dedicara a la manufactura de un determinado producto o artesanía, enriqueciendo aún más las técnicas prehispánicas con las que ya trabajaban. Hoy en día, aún es posible admirar el policromado de las lacas de Uruapan y escuchar el golpeteo del forjado de cobre en Santa Clara. También, es común ver en algunos restaurantes que los platillos son servidos en fina loza de Patamban, así como los trabajos en madera labrada y cerámica.

Don Vasco de Quiroga murió el 14 de marzo, a la edad de 95 años, en la ciudad de Pátzcuaro. Su muerte fue el cierre de uno de los periodos más importantes en la historia del estado. Sus restos se encuentran en la Basílica de la Virgen de la Salud.

Esta ruta sigue los pasos de este gran visionario y da a conocer la gran riqueza del estado. Actualmente, Michoacán cuenta con 8 nombramientos de Pueblos Mágicos y la ruta incluye 4 de ellos: Cuitzeo, Santa Clara del Cobre, Pátzcuaro y Tzintzuntzan.

Primera parada: Cuitzeo

El pueblo se localiza en la ribera del lago Cuitzeo, por lo que el paisaje de la pesca matutina es común. El esplendor de Cuitzeo se manifiesta en uno de sus templos más importantes por su portada de estilo plateresco, el Ex Convento de Santa María Magdalena, fundado por frailes agustinos a mediados del siglo XVI. En la planta alta del claustro, la Sala Capitular alberga el fondo conventual bibliográfico y documental con cerca de 1,100 volúmenes, la mayoría correspondientes a los siglos XVIII y XIX. Sin duda, un tesoro de nuestra nación. En 1974, se inauguró en el inmueble el Museo de la Estampa Ex Convento de Santa María Magdalena. Para este fin, se acondicionaron varios espacios como salas museográficas, en la cuales se alberga una importante colección de grabados de más de cuarenta artistas. En los pasillos se exhiben piezas arqueológicas de la cultura purépecha y objetos de la época virreinal.

En Cuitzeo te recomendamos visitar también el Templo del Hospital franciscano del siglo XVIII, el Santuario de la Virgen de Guadalupe y la Iglesia Parroquial del Monasterio Agustino.

En este apacible pueblo, no te pierdas la oportunidad de conocer a sus artesanos que trabajan, principalmente, las fibras vegetales. Del lago aprovechan el tule con el que elaboran artículos decorativos y utilitarios, como cestos, petates, canastas y sombreros.

Una estancia por este fantástico lugar requiere un paseo por el Lago de Cuitzeo, famoso productor de charal, bagre y carpa. Su extensión, su poca profundidad y la numerosa presencia de manantiales hicieron del lago el hábitat propicio para más de noventa especies diferentes de plantas, tanto acuáticas como subacuáticas. De octubre a marzo es posible ver la llegada de patos canadienses y golondrinas.

Una amplia variedad de platillos tradicionales le han dado presencia a Cuitzeo. No dejes de probar el mole de guajolote con tortillas de maíz, las corundas, tamales, uchepos y esquites. Son famosos los charales que se pescan en el lago, preparados de diversas formas. El pulque es la bebida más socorrida, mientras que el atole blanco o negro acompaña los tamales.

Hospedaje
Aunque en el centro existen opciones de hospedaje, sobre todo hoteles familiares, y en las afueras rústicas cabañas, muchos prefieren alojarse en la cercana ciudad de Morelia y tomarse un día para recorrer el pueblo. Otra opción para quienes deseen estar cerca de la naturaleza es acampar en Huandacareo.
Restaurantes
La Cabaña del Lago. Cocina mexicana y regional
A 100 metros del camino a San Agustín del Pulque, Cuitzeo.

Segunda parada: Morelia

Antiguamente llamada Valladolid, la ciudad fue fundada el 18 de mayo de 1541 por Juan de Alvarado, Juan de Villaseñor y Luis de León Romano, por orden del primer virrey de la Nueva España, Don Antonio de Mendoza, con el nombre original de Ciudad de Mechuacán, que cambió a Valladolid, en 1545 y, desde 1828, se llama Morelia en honor al héroe de la independencia, José María Morelos y Pavón quien ahi nació.

Morelia es una ciudad que parece estar detenida en el tiempo. Sin embargo, su porte señorial no deja de sorprender a propios y extraños. Sus calles han sido testigos de la historia de nuestro país. Sus monumentos demuestran la fusión del espíritu medieval con elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos. En 1990, su Centro Histórico fue propuesto para convertirse en Patrimonio Cultural de la Humanidad, distinción que le otorgó la UNESCO el 12 de diciembre de 1991.

Al ser la capital del estado, cuenta con una infraestructura cultural y de eventos que le permite exhibir algunas de las demostraciones artísticas más importantes del país y ha desarrollado una escena cultural y de festivales que le ha llevado a posicionarse en el mapa de la industria nacional e internacional. Entre ellos se encuentran, el Festival Internacional de Órgano de Morelia Alfonso Vega Núñez, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), el Festival Internacional de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez (FMM) y Morelia En Boca.

La gran mayoría de los edificios históricos se encuentran localizados en la parte central de la ciudad. La catedral de Morelia fue construida entre 1660 y 1744, y se trata del monumento más representativo. Su estilo arquitectónico es considerado como barroco y está construida en cantera rosa. El Palacio de Gobierno de Michoacán se encuentra justo en frente de la Catedral y se trata del edificio que alberga al gobierno del estado. En su interior destaca el mural realizado por el artista michoacano Alfredo Zalce, y en el cual se muestran escenas de la historia de Michoacán junto con algunos pasajes de la Revolución. El hermoso Templo de las Rosas, con su doble fachada es otra visita imprescindible. Sus atractivos principales son sus relieves con figuras de santos y emblemas como la Sagrada Familia, Santa Rosa de Lima, San Francisco Javier, San Fermín, Santa Teresa de Jesús y San Martín. Además, las gárgolas en sus acabados evocan el estilo medieval.

El Palacio Clavijero es uno de los más importantes monumentos arquitectónicos de la ciudad. Su gran patio es el mayor entre los edificios jesuitas de México. Desde febrero del 2008 funciona como Centro Cultural Clavijero, un espacio para la presentación, promoción y difusión de la cultura y las artes. Estando aquí visita la Biblioteca Pública Universitaria, fundada en 1930, y que conserva un fondo bibliográfico antiguo de 22,901 volúmenes, que van desde el siglo XV hasta principios del siglo XX, y el cual es considerado el tercer fondo antiguo más grande de México en propiedad de universidades públicas.

El Colegio de San Nicolás es un edificio donde se localizó la Universidad y en el que en la actualidad se encuentra una sala de exposición con distintos objetos personales del reformista Melchor Ocampo.

El Templo y Ex Convento Franciscano es otro edificio religioso que sigue siendo utilizado como Iglesia, sin embargo, una parte ahora alberga la Casa de las Artesanías de Michoacán, un museo dedicado al arte popular de los distintos pueblos del estado.

El Acueducto de Morelia es sin duda uno de sus mayores atractivos. Es un conjunto monumental compuesto por 253 arcos que durante un tiempo funcionó como sistema de suministro de agua a lo largo de sus 1.7 kilómetros de longitud. En la actualidad es uno de los monumentos más emblemáticos del estado. Junto podrás encontrar la fuente de las Tarascas.

La Casa Natal de Morelos es un museo localizado en el sitio donde nació el personaje de la Guerra de Independencia y donde se exhiben objetos de su vida, además de tener una antorcha que marca el punto exacto donde empezó su vida.

Para recorrer más museos, te recomendamos visitar el Museo Regional Michoacano, el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce, el Museo de la Máscara, la Casa de las Artesanías y el Museo del Dulce.

Uno de los mayores atractivos de Morelia son sus plazas, no dejes de pasearte por ellas. Las más tradicionales son la Plaza de Armas, la Plaza Melchor Ocampo y el Parque Zoológico Benito Juarez.

La gastronomía de Morelia se destaca por mezclar elementos de la tradición purépecha junto con los de raíz europea. Entre los platillos más reconocidos se encuentran el Pollo Placero, frito en una salsa de chile guajillo acompañado de papas, zanahorias y enchiladas; el Gazpacho, que no debe confundirse con la sopa española, pues es una ensalada de frutas con jugo de limón, jugo de naranja, chile en polvo, sal, cebolla picada y queso; el Ate moreliano, elaborado con distintas frutas como manzana, tejocote, membrillo, guayaba o pera, el cual se acostumbra servirlo con queso para equilibrar sabores y las Morelianas, obleas de trigo rellenas de cajeta.

En Morelia también es habitual encontrar algunos de los platillos característicos de la cocina del interior del estado de Michoacán como lo son las corundas (tamales de maíz), los uchepos (tamales de elote dulce), el churipo (caldo de res), las carnitas de cerdo, la morisqueta (arroz con carne de cerdo, frijoles, queso y salsas) o el aporreadillo (huevo con carne seca).

Hospedaje

La ciudad cuenta con hoteles de todas las categorías, desde hostales para mochileros hasta edificios de lujo localizados en palacios o casonas tradicionales. Las zonas con mayor presencia de establecimientos para dormir son el Centro Histórico y la Avenida Camelinas. Algunos de los establecimientos más en la ciudad son los hoteles Los Juaninos, Virrey de Mendoza, Alameda, La Soledad, Casino, Catedral, Cantera Diez, Casa Grande, Villa Montaña o Villa San José.

Restaurantes

-San Miguelito

Avenida Camelinas s/n, Colonia La Loma.

-Lu Cocina Michoacana

Portal Hidalgo #229, Centro.

-El Solar de Villagrán

Rincón de las Comadres s/n, Colonia Campestre.

-Tata Mezcalería + Cocina de Autor

Bartolomé de las Casas #511, Centro.

Tercera parada: Pátzcuaro

Se trata de uno de los centros turísticos más importantes de la región debido a su entorno natural y a sus construcciones históricas. La cultura local de Pátzcuaro se destaca por la fusión de elementos europeos e indígenas, por lo que las fiestas tradicionales suelen contar con elementos de ambas civilizaciones, algo que puede verse especialmente en la festividad religiosa del dia de muertos, la cual se celebra en la ciudad y en todos los pueblos de la región lacustre. El evento principal es la velación de las tumbas en los panteones locales, durante las dos noches (1 y 2 de noviembre). En el marco del evento se celebran toda una serie de actividades relacionadas como conciertos, obras de teatro, mercados artesanales o de comida, exhibición de altares de muertos o recorridos a la luz de las velas. Al tratarse de una actividad masiva, se recomienda planificar el viaje con antelación puesto que los hoteles suelen llenarse o de lo contrario, buscar alojamiento en ciudades como Morelia o Uruapan.

No dejes de visitar el Lago de Pátzcuaro, el tercer lago más grande del país y en el que se encuentran las islas de Janitzio, La Pacanda, Yunuén, Tecuena, Urandén Morelos, Urandén Morales y Jarácuaro. En Pátzcuaro existen dos muelles (General y San Pedrito) que ofrecen viajes en lancha hasta las islas, principalmente a Janitzio que es la más importante y la que cuenta con un mayor número de visitantes, siendo su atractivo principal el monumento de 40 metros de altura dedicado a José María Morelos. La estatua se encuentra en la cima de la isla y se puede acceder al interior donde hay unos murales sobre la vida del personaje y un mirador con vista al lago y sus alrededores. Además, Janitzio es el sitio donde se celebra la fiesta más importante de la Noche de Muertos.

La gastronomía de Pátzcuaro mezcla elementos de la región con algunas influencias del exterior, entre los platillos más reconocidos se encuentran el pescado blanco, originario de la zona lacustre, y que se suele servir en diversas preparaciones y acompañado con arroz, ensalada, tortillas y salsas; charales fritos con tortillas, salsas y en ocasiones guacamole y queso; tamales de zarzamora o de ceniza; sopa Tarasca, un caldo de frijoles y jitomate que se acompaña de trozos de tortilla frita, crema, queso y aguacate; olla podrida, la cual lleva pollo, carne, vegetales, vino blanco y pulque, y la nieve de pasta, helado de crema de leche.

Hospedaje
-Hotel Mansión Iturbide
Portal Morelos #59, Centro.
-Hacienda Ucazanaztacua
Lago de Pátzcuaro enfrente a la Isla la Pacanda.
-Hotel Portón del cielo
Camino Real Al Estribo #31, Col El Calvario
-La Siranda
Dr. Coss #17, Centro.
Restaurantes
-Doña Paca
Portal Morelos# 59-1, Centro.
-La Surtidora
Portal Hidalgo #71, Centro.
-La Compañía
Portugal 1, Centro.
-Don Rafa
Benito Mendoza #30, Centro.
-El Patio
Plaza Vasco de Quiroga #19

Cuarta parada: Santa Clara del Cobre

 

Esta población debe su fama al trabajo artesanal que realizan sus habitantes con el cobre, el cual es utilizado para elaborar distintos productos, desde objetos decorativos hasta instrumentos de cocina. El pueblo también es conocido por ser el lugar de origen del personaje Pito Pérez del escritor José Rubén Romero.

Visita su quiosco de techo de cobre y camina por la plaza principal rodeada de bancas y faroles. Pasea por los portales que rodean la plaza principal, una serie de casas con techos de dos aguas. Visita la iglesia de Nuestra Señora del Sagrario y admira sus candelabros, la de la Inmaculada Concepción y la vieja Huatápera, con imágenes de San Francisco y Santa Clara de Asis.

Ve al Museo del cobre donde se exhiben piezas ganadoras de concursos y visita las tiendas de artesanías. El Portón y la Casa de Artesanos son imperdibles. Haz senderismo, tirolesa, kayak y bicicleta en el lago de Zirahuén y no dejes de probar las deliciosas tortas de carne apache, una tortilla tostada remojada en salsa roja que es el relleno del bolillo.

Hospedaje
-Hotel Real del Cobre
Portal Vasco de Quiroga #19, Centro.
-Hotel Oásis
Portal Allende #144, Centro.
-Cabañas del bosque Zirahuén
Domicilio conocido S/N, Copándaro.
-Turijandi Resort
De Sarita #30, 61810 Zirahuén.
-Zirahuén Forest & Resort
Rivera Del Lago #3, 61810 Zirahuén.
Restaurantes
-Mercadito
A un costado de la plaza principal.
-Camino Real
Av. Morelos Pte. 213, Centro.
-Restaurante Mi Betania
5 de Febrero 690, col. Paso del León

Quinta parada: TzinTzunTzan

 

Tzintzuntzan quiere decir en lengua tarasca “lugar de colibríes”. Se encuentra a 17.4 kilómetros de Pátzcuaro, a orillas del famoso lago michoacano. Algo que despierta enorme interés en los visitantes son las edificaciones prehispánicas nombradas como Las Yacatas, que se localiza en sus cercanías. La zona arqueológica se extiende en torno a un centro ceremonial erigido en una gran explanada, con una rampa de acceso en el centro. Sobre esta explanada, de más de 400 metros cuadrados, se encuentran cinco yácatas, que son plataformas escalonadas que combinan un cuerpo circular con otro rectangular. Éstas eran la base de los templos de los dioses tarascos en este centro ceremonial.

Otro de sus atractivos es el Convento Franciscano de Santa Ana, cuya construcción se remonta al siglo XVI. Se dice que los olivos que crecen en su atrio fueron plantados por Vasco de Quiroga. El convento tiene una admirable capilla abierta y otros elementos arquitectónicos de gran valía. También recomendable es el Templo de la Soledad, vistoso edificio de estilo barroco y los restos del antiguo Hospital de Indios, fundado por Vasco de Quiroga.

Si visitas este hermoso pueblo no dejes de adquirir las creaciones de barro, tule y paja, así como también coloridos bordados, en donde se representan las fiestas, tradiciones y celebraciones típicas de esta región.

El Día de Muertos es una festividad importante también aquí. El primero de noviembre de cada año se prepara el altar de los angelitos, dedicado a los niños fallecidos, un día después de la acostumbrada cacería de pato, la cual sirve para preparar los platillos dedicados a aquellos que todavía disfrutan de la comida típica en el más allá​.

La gente local es muy aficionados a las botanas de charales. Los pescados provenientes del Lago de Pátzcuaro, como lobina, carpa, tilapia y el pescado blanco constituyen una de las bases de la dieta local. Una de las recetas preferidas es el churipo, un caldo rojo de pescado con verduras, al que se le agrega corundas en trozos. También disfrutan del posuti, un pozole hecho con el elote tierno. Para beber tienen un atole que preparan con maíz tierno, anís y una salsa de tomate verde que le da un sabor especial.

Hospedaje
Aunque la oferta de hospedaje no es muy extensa, es suficiente y hay de varias categorías. Se suele complementar con los servicios que ofrecen Pátzcuaro o Morelia. También hay centros ecoturísticos con cabañas y bungalows.
Restaurantes
Los restaurantes más recomendables se encuentran en las cercanas localidades de Quiroga y Pátzcuaro.

Así, que tus próximas vacaciones dedícaselas a Michoacán y déjate encantar por su magia y tradición.