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Arte

Noches Fieras. Cuando comienzan las tinieblas

Flammas eius lucifer matutinus inveniat: Ille, inquam, lucifer, qui nescit occasum: Christus Filius tuus, qui, regressus ab inferis, humano generi serenus illuxit, et tecum vivit et regnat in saecula saeculorum.       -Liturgia católica de la resurrección.

(Trad.: Que el lucero matutino lo encuentre ardiendo, Oh lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina por los siglos de los siglos.)

 

La noche marcha a ciegas. Duda, tropieza, recula, suda y camina sobresaltada. Dudando de todo, se investiga así misma, se pregunta y se corrige sin cesar. La noche y su oscuridad son el campo de lo posible, donde se elaboran realidades fantásticas. Donde los cuerpos se mantienen en forma de presentimientos extraños y de sensaciones brumosas. Donde lo que pasa no es más que un acontecimiento solitario que impacta y donde el pensamiento camina a través de sendas sinuosas, de callejuelas tortuosas, las más de las veces sin salida.

Agustín-Martínez-Castro,-México,-De-10-a-11-pm,-1987,-plata-sobre-gelatina

¿Qué representa la noche en el imaginario artístico? La noche es un objeto de placeres y tormentos. La noche gobierna el ritmo de vida de todo lo vivo y al mismo tiempo es un caldo de cultivo para lo relativo al hombre. En tanto que un reino demoníaco, las más bajas pasiones muchas veces encuentran lo nocturno como el mejor momento para revelarse.

La mitad oscura del día ha sido asociada por mucho tiempo con lo amenazador y se ha convertido en un rico material utilizado por artistas.

Los hombres de la Antigüedad nunca comprendieron que la noche y el día conformaban una unidad y básicamente consideran el día como un momento de vida, mientras que la noche, a menudo, era entendida como muerte y maldad. La noche se comparaba con el estado moral del hombre bajo la influencia de Satanás.

La palabra latina nox se puede traducir como “oscuridad, tinieblas, desorden, confusión”. Virgilio la usa como sueño y tempestad, y para referirse a la Noche como divinidad. Cicerón lo hace como perturbación y calamidad; Ovidio como ceguera, pérdida de la vista. En la noche actúan los monstruos, fantasmas y espectros. Es el momento propicio para que brujas y hechiceras realicen sortilegios. Era en la noche cuando tenían lugar ciertas ceremonias, muchas de ellas miradas con recelo, como las ceremonias dionisíacas o los aquelarres.

Ayrton-de-Magalhaes-Brasil,-Travestis,-Sao-Paulo,-1957,-plata-sobre-gelatina

 

Suceden también en la oscuridad hechos más mundanos como los incendios –que añaden ese temor a la noche. Es durante la nocturnidad cuando borrachos e indeseables que buscan trifulcas se apoderan de las calles, cuando los negocios más ocultos se realizan, cuando se practican los juegos de azar y cuando pasiones e inmoralidades se abren camino.

En los pasajes bíblicos la noche tiene también toda una serie de connotaciones negativas. Es símbolo de desgracia, de muerte, de pecado, de enfermedad, de sufrimiento, de demonios y de ignorancia. Además de ser el momento para el alejamiento de Cristo.

Si a todo este conjunto se le añade la palabra fiera, la atmósfera que se genera es aún más intensa. La noche desnuda de todo lo humano a aquellos que la habitan y los convierte en animales salvajes, en fieras incontrolables. La violencia que se genera es aquella de la ruptura con lo cotidiano, lo aceptado y con uno mismo. Es durante las noches fieras que se busca al lucero de la mañana en una oscuridad incesante, recordando a todos aquellos que no durmieron que no hay día sin noche, ni sombras sin luz. Y todos al otro día, tienen que resucitar.

Fabrizio León-Diez,-México,-Desalojo-de-maestros-y-campesinos-de-la-plaza-principal-en-Tuxtla-Gutiérrez,-Chiapas,-1985,-gelatina-de-plata

 

La exposición Noches fieras, bajo la curaduría de Alexis Fabry, reúne el trabajo de 57 artistas y fotógrafos de Colombia, Argentina, Chile, Cuba, Perú y México, cuya práctica transcurre de 1970 a 2017, y trata de un ensayo visual acerca de las noches latinoamericanas, que recogen los miedos, los gritos, la violencia, al tiempo que amparan nostalgias, disidencias y bacanales.

Noches fieras constituye una lectura de la gran diversidad cultural de América Latina, región que, como ninguna otra, es propicia a la fiesta. En la noche de la ciudad latinoamericana se exacerba la identidad como ostentación o se recurre al travestismo para escapar de la realidad diurna.

La exhibición presenta una serie de micro-relatos que generan interrogantes sobre lo nocturno, así como reflexiones en torno a las prácticas contemporáneas en la fotografía. En este sentido, los artistas recurren a diversas estrategias para explorar los límites de su disciplina, empleando procesos de reproducción mecánica como fotocopias y duplicados, así como técnicas de fotomontaje y collage para apropiarse de archivos. Presentan su trabajo tanto en la calle como en otros espacios alternativos, integrando nuevos soportes como el performance, la instalación y el arte postal.

Farnell-Franco,-Colombia-serie-Prostitutas,-fotomontaje-1970-1972,-plata-sobre-gelatina

Noches fieras está integrada, en su totalidad, por piezas de la Colección Leticia y Stanislas Poniatowski, uno de los acervos más importantes de fotografía latinoamericana, que se dedica a localizar y recuperar la obra de destacados maestros como Paolo Gasparini (Venezuela), Miguel Ángel Rojas (Colombia), Yolanda Andrade (México), Paz Errázuriz (Chile), Ataúlfo Pérez Aznar (Argentina) y Luiz Alphonsus (Brasil), entre muchos otros.

Fotógrafos participantes: Omaira Abadía Rey (Colombia); Fabi Al Mundy (Argentina); Luiz Alphonsus (Brasil); Yolanda Andrade (México); Ever Astudillo (Colombia); Álvaro Barrios (Colombia); Gerardo Bastón (México); Ricardo Bezerra (Chile); Miguel Calderón (México); Armando Cristeto (México); Marco Antonio Cruz (México); José Luis Cuevas (México); Luis Delgado (México); Jorge Deustua (Perú); Carlos Domínguez (Perú); Felipe Ehrenberg (México); Paz Errázuriz (Chile); Fotolux (Colombia); Fernell Franco (Colombia); Paolo Gasparini (Italia-Venezuela); Rosa Gauditano (Brasil); Lourdes Grobet (México); Ernesto Jiménez (Perú); Ricardo Jiménez (Venezuela); Fabrizio León Diez (México); Héctor López (Chile); Ayrton de Magalhães (Brasil); Agustín Martínez Castro (México); Enrique Metinides (México); Ernesto Molina (México); José Moreno (Chile); John O´Leary (México); Andrés Orjuela (Colombia); Pablo Ortiz Monasterio (México); Rubén Ortiz Torres (México); Viki Ospina (Colombia); Daniel Pajuelo (Perú); Ataúlfo Pérez Aznar (Argentina); Xavier Quirarte (México); Santiago Rebolledo (Colombia); Miguel Rio Branco (Brasil); Miguel Ángel Rojas (Colombia); José Sigala (Venezuela); Pedro Slim (México); Francisco Smythe (Chile); Alfredo Srur (Argentina); Laureana Toledo (México); Nicolás Torres (Perú); Rubén Torres Llorca (Cuba); Juan Travnik (Argentina); José Luis Venegas (México); Yvonne Venegas (México); Leonora Vicuña (Chile); Rogelio Villarreal (México); Manuel Zavala Alonso (México); Helen Zout (Argentina); y Facundo de Zuviría (Argentina).

Felipe-Ehrenberg,-México,-Servicio-de-lujo,-1987,-collage-que-asocia-fotografía-y-pintura

 

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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