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Diseño y Arquitectura

Paola Calzada, arquitectura mexicana que rompe paradigmas

Paola Calzada Arquitectos (Homero 820, Polanco) es un despacho de diseño en el que cada proyecto es una experiencia interdisciplinaria.  Es bajo ésta metodología de trabajo que ha desarrollado diversos proyectos de corte residencial, usos mixtos, hotelería, oficinas y restaurantes.  Paola Calzada se gradúa en la Ciudad de México como Arquitecta por la Universidad Iberoamericana en el 2001. Inmediatamente comienza su maestría en Diseño Industrial en Milán Italia en la Escuela Futurarium de Arte Arquitectura y Diseño. Hace dos especializaciones en el Instituto Europeo del Design en la misma ciudad uno en Diseño de Interiores y Diseño del mueble.

Paola colaboró durante 7 años en dos despachos de excelente nivel, Matteo Thun & Partners, en Milán Italia, y JSA, en el DF. En el 2008 abre su propio despacho P Calzada Arquitectos s.c.
Como profesora, Calzada se ha desempeñado como maestra de asignatura en su alma mater así como también fue profesora adjunta de la cátedra Alessandro Guerriero en el Politécnico de Milán y profesora de la maestría de interiorismo en la UNAM.
Como arquitecta, ha sido destacada por el periódico REFORMA como una de las 5 arquitectas más destacadas de su país y el Colegio de Arquitectos ha seleccionado su obra para exhibirla en Francia, Marruecos, Finlandia y España. Ha sido conferencistas en distintas universidades e instituciones; ganadora de innumerables premios y exhibiciones.
Clásico DMX tuvo la oportunidad de entrevistarla y aquí te presentamos la interesante conversación que tuvimos con ella.  No pierdas de vista a esta talentosísima arquitecta mexicana cuya carrera en acenso está dejando muy en alto a nuestro país a nivel internacional.
El elegante y sobrio despacho nos recibió con espacios amplios y un hermoso patio rodeado de vegetación. Mientras tomábamos un café, Paola llegó vestida con un sentido del gusto impecable. Luego de las obligadas introducciones,  esta arquitecta mexicana comenzó a contarnos que desde chica sintió una especial atracción hacia la arquitectura aunque aún no lo supiera de hecho. Riendo, nos relata que de niña era ella siempre la que en el colegio recibía a las alumnas nuevas, no tanto por entablar una amistad sino porque esperaba que en un futuro la invitaran a sus casas a conocerlas.  “Desde chica siempre estuve muy interesada en ver las casas de los demás, en conocer lugares nuevos” –afirma.

 

Su hermana mayor estudió arquitectura y justo cuando estaba por terminar, Paola siguió sus pasos en la Universidad Iberoamericana.  Desde el primer semestre supo que esa sería su vocación y no tuvo ninguna duda al respecto, decisión que sería reafirmada por un hecho que la marcó completamente: “recuerdo que una de las primeras experiencias que afianzó mi pasión por la disciplina fue con un profesor que me pidió que levantará la cara al estar estudiando un plano. En ese momento me enderecé, pensando que era eso a lo que se refería. A lo que él quería llamar mi atención era a imaginar el plano en tercera dimensión. Fue en ese instante que mi plano se levantó. ¡Fue impresionante! Desde ahí mi mente funcionó con una nueva dimensión y mis planos se levantaron.

Me di cuenta que tengo una gran facilidad para ver la tercera dimensión. En ese instante entendí de lo que se trataba la arquitectura: hacer volumetría. Crear sensaciones en cuanto a espacios. Fue amor a primera vista.”

¿Cuál es la filosofía que siguen tus diseños?
PC: Lo principal, es no repetirme. Me es de suma importancia que la gente al ver una obra y otra, a golpe de ojo, no se de cuenta que está hecha por la misma persona pero que sí tengan las bases que son propias del despacho y de la metodología de trabajo. Sea una obra con un presupuesto muy pequeño o una con uno muy grande, mi principal objetivo es reinventarme en cada una. Eso para mi es encontrar la personalidad de cada proyecto.
Para Paola, enfrentarse con cada plan de construcción o remodelación, es observar y definir qué es lo que sobra y cuál es su identidad. Para ella, la metodología es siempre el camino que da un producto o vista final, es decir, nunca inicia pensando en cómo tiene que verse algo sino qué es lo que necesita en concreto ese proyecto. El proceso lo va construyendo paso a paso y de pronto aparece el producto final. “Nunca empiezo con la máscara, con el estilo, con el color o el material. Esos son resultados de lo que se va generando”- nos aclara y añade, “me gusta que cada trabajo sea un lienzo vacío que me brinde la oportunidad para ser lo más creativa posible. En realidad no tengo un estilo definido. Mis creaciones son un producto de una metodología de trabajo.”
¿Qué sería entonces lo que hace diferente a tu despacho? PC: Lo que me hace diferente es que le doy la misma importancia a la arquitectura, a los interiores, a la gráfica y al diseño industrial. Esas cuatro facetas tienen un resultado final. Muchos despachos ignoran la parte de interiores porque creen que eso es de segunda mano o es inferior y contratan al diseñador de interiores al final. Yo trabajé como interiorista y me di cuenta que debía tomar en cuenta ambas cosas por igual.
Calzada estudió la maestría en diseño industrial así que, desde el inicio de cada proyecto, va creando los muebles que se necesiten. En términos generales, ella es la encargada de curar el diseño y junto con su equipo se encarga de todo lo que conlleva un trabajo de esta envergadura. Como grupo han creado logos e inclusive hasta los nombres de los hoteles y restaurantes que les han encargado. “Generamos la identidad de un proyecto. Yo superviso pero el resultado es el trabajo intelectual de las cuatro partes.”
¿Cuáles son los pasos que sigues al crear un diseño arquitectónico?
PC: No puedo decir que son pasos que se siguen uno tras otro. Al principio siempre hay un punto creativo durante el cual yo me dispongo en soledad a pensar qué es lo que quiero hacer.  Lo que resulte de esto, no lo comunicó a los demás integrantes del despacho. A continuación, nos sentamos todos juntos, me libero de toda idea anterior y generamos una reunión creativa en la cual los demás dan sus ideas. De esta forma, me permito observar a través de ellos detalles que no pude ver. Luego tengo una reunión con el cliente para que también sumen sus opiniones. Escucho todo lo que tienen que decir acerca del proyecto, pues ellos lo conocen mejor. Por ejemplo, cuando trabajé en San Cristóbal de las Casas, las personas allá me enseñaron las sutilezas del proyecto pues por más libros que leí yo no podía comprenderlas completamente. Allá me sensibilicé mucho en este aspecto. Por eso, me gusta mucho escuchar al equipo y al cliente.  Al final, me vuelvo a juntar con el equipo y hacemos una curaduría. A partir de ahí, cada uno trabaja en el proyecto desde su especialidad.  Una vez que ya se tiene todo el trabajo conceptual,
entonces se trabaja en los detalles, pero nunca antes. Hasta que el tema conceptual no quede bien afianzado, no comenzamos a hacer el diseño de inmobiliario ni de nada. Este tipo de metodología lo aprendí en Italia trabajando con Matteo Thun & Partners.

Para Paola, los temas más importantes y básicos que nunca pueden faltar en un diseño suyo son la orientación, la ventilación y la iluminación natural. Esto es claro al ver las obras que ha construido.  Todo este tipo de elementos pasivos y bioclimáticos son muy importantes. Aunque reconoce que su despacho no es líder LEED (sistema internacionalmente reconocido de certificación de edificios sostenibles, que verifica que un edificio o una comunidad fue diseñada y construida a través de estrategias encaminadas a mejorar la eficiencia en todos los indicadores más importantes: el ahorro de energía, la eficiencia del agua, la reducción de las emisiones de CO2, la mejora interior, la calidad ambiental, la gestión de recursos y la sensibilidad a sus efectos) siempre intentan ser lo más ecológicos posibles. En todas las casas que diseñan hacen recolección de agua pluvial y colocan celdas solares. En caso de que el cliente no quiera hacer la inversión inicial, ellos dejan todo preparado para que en un futuro lo lleven a cabo. Además, nos hace hincapié en que para ellos lo más importante es crear espacios y ambientaciones que sean muy agradables y sensoriales. “Es fundamental para nosotros crear este tipo de memorias para que nuestros clientes recuerden el espacio.”
Además de trabajar en distintos proyectos arquitectónicos, el despacho de Paola también tiene una línea de muebles para niños llamada LUKEN, la cual se creo porque en cada plan que emprendían hacían los diseños de algún mueble y alguno permanecía en su línea de mobiliario. LUKEN  consta de muebles funcionales y lúdicos, desde asientos, mesas de trabajo y apoyo. El diseño de los mismos promueve la inclusión de los pequeños usuarios al proceso de armado de los muebles, ya que éste se realiza mediante  ensambles numerados, facilitando así el proceso de montaje. Con esto, se permite la convivencia entre padres e hijos, lo que generará una experiencia y sentido de  pertenencia en los niños con respecto estos objetos.  En un principio se fabricaron en cartón y finalmente se hizo una nueva versión ecológica de plástico reciclado y cuyo característico color ha sido bautizado por Paola como “verde cloralex” pues está fabricado a partir de 700 a 1200 botellas de este producto. De esta manera también contribuyen a la preservación del medio ambiente pues es un desecho que no terminará en los mares y que además tiene un rendimiento increíble.
LUKEN no tiene una producción grande pero esto no es un impedimento para que Paola y su equipo piensen en seguir trabajando de una forma u otra regresando a la comunidad ya que próximamente harán una importante donación de estos muebles a las guarderías del IMSSS. En junio de 2017 Paola donó el mobiliario para dos de las  ludotecas más frecuentadas del IMSS, las del Centro Médico Siglo XXI y el Hospital General CNM La Raza.

La carrera de Paola no se ha visto exenta de dificultades. Al preguntarle cuáles han sido los retos a los que se ha enfrentado, no titubea al afirmarnos que han sido varios pero que el principal ha sido su condición de madre, sobretodo durante su embarazo. “Trabajé durante mucho tiempo para despachos grandes –dos años en Italia y cinco años acá en México- y en esos lugares siempre hay trabajo. Cuando me independicé, tuve tres ofertas de proyectos muy grandes y eso me hizo pensar que siempre sería así.”  A su despacho llegaban clientes que ya conocían su trabajo o venían por recomendación y una gran mayoría de ellos se quedaban.  De pronto, una gran cantidad de clientes dejaron de considerar al despacho como una opción y se iban con alguien más. “Al principio yo no entendía qué era lo que estaba pasando. No lograba ganar ninguno de lo concursos a los que me presentaba. Luego me di cuenta que durante ese periodo yo llegaba a las juntas con los clientes con siete meses de embarazo. En ese momento comprendí todo. El cliente tenía miedo de que no terminara el proyecto o que fuera a descuidarlo por el embarazo. Yo no tengo un socio hombre que pueda ir a vender el trabajo. La mejor vendedora soy yo. El despacho tiene mi nombre y el cliente me quiere ver a mi. Yo no podía mandar a alguien más. No obtuve un solo proyecto cuando estaba embarazada. ¡Fue una enorme frustración! Fue muy difícil porque nunca pensé que me enfrentaría a eso.”
Finalmente, le preguntamos a Paola cuáles son sus planes a futuro, a lo que nos contestó que quisiera explorar más la hotelería porque es una vertiente que le fascina, al brindarle la oportunidad de reinventarse de una manera más drástica. “En hotelería tienes que ser muy creativo y desarrollar una experiencia única de mucho impacto. Los hoteles me divierten mucho. Los considero como personajes, entes que tienen toda una personalidad e imagen.” Por otra parte, también está muy enfocada en lograr que en México se comprenda de una vez por todas la importancia que tiene el interiorismo y que éste suba de nivel en el país.
Para cerrar, ¿qué le aconsejarías a todos aquellos que están saliendo de la carrera de arquitectura?
PC: Creo que es importantísimo trabajar para despachos grandes. Para mi fue muy interesante y fundamental esta experiencia. Entendí muchas cosas. Aprendí a respetar que un gráfico y un arquitecto son del mismo nivel siempre y cuando sean igual de buenos en lo que hacen. Conocí muchas escalas de proyectos y obras. Aprendí cómo tratar a los clientes, cómo solucionar problemas y cómo administrar proyectos. De cada uno de los lugares en donde he trabajado he adquirido conocimiento muy relevante. Por eso recomiendo que se trabaje en despachos grandes por un tiempo largo y con gente que respetes. Otro consejo es recordar que el arquitecto históricamente es una persona culta y hoy en día, ya no lo es. Es importe leer, saber sobre tu propia cultura y las demás.

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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