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Alcanzar el éxito en cualquier ámbito requiere de un gran esfuerzo y dedicación, sacrificios y muchas horas
invertidas en renovarse y ser siempre mejor. Y para hacerlo en una industria como la farmacéutica, siendo mujer, el reto es mucho mayor. Así ha sido la historia de Sandra Hagsater, quien siendo parteaguas en su ramo, ha trabajado incansablemente desde muy joven para lograr alcanzar las metas que se ha propuesto, convirtiéndose en un ejemplo tangible de lo que la mujer mexicana es completamente capaz de alcanzar si se lo propone.

Mirna Calzada: ¿Cómo da inicio tu carrera en la industria farmacéutica?

Sandra Hagsater: Empecé muy chica, de diecisiete o dieciocho años, en Chinoin. Mientras estudiaba la carrera hacía medio tiempo en visita de campo, que es visitar a los médicos, literal cargar la maleta e ir a mostrarles los productos. Estudié administración turística en la IBERO, después hice un MBA en Barcelona con un diplomado en Marketing Farmacéutico, y después Alta Dirección en el IPADE. Empecé así, en campo, para conocer las necesidades, tanto del representante que promueve, como de los propios médicos, y entender así la promoción de los medicamentos. Entré a trabajar a Beckton Dickinson, que es un laboratorio transnacional, al área de marketing, manejando toda la línea de Venoclisis.

MC: ¿Cómo fuiste creciendo laboralmente hasta llegar hasta donde estás ahora?

SH: En ese laboratorio estuve dos años. Entré como asociado de marca o asistente de gerente de producto, y a los tres meses me convertí en gerente de toda la línea. Ahí veíamos principalmente hospitales. Fue una experiencia de mucho aprendizaje. Después regresé a Chinoin, a la parte de marketing de exportación. Me fui a hacer mi MBA a Barcelona por dos años y cuando regresé me quedé de lleno a marketing para toda la República Mexicana, como gerente de marca, principalmente de medicamento ético, que son los de prescripción. Y con estos productos la estrategia es de manera directa con el médico, para lograr que ellos te prescriban. Me nombraron Gerente de Marketing; y así, en un periodo aproximado de quince años, fui creciendo, siendo Directora de Marketing, hasta mi posición actual, Directora Comercial y de Marketing.

MC: ¿Qué retos ha implicado tu evolución en esta industria? ¿Te has enfrentado en tu carrera a dificultades motivadas por un tema de género?

SH: Ser mujer en un mundo principalmente de hombres ha implicado grandes retos. Cuando comencé, toda la fuerza de ventas eran hombres mayores de 60 años, así que el venderle las estrategias a ellos, no fue nada fácil. El que una mujer joven les diga lo que tienen que hacer y cómo, no es fácil. Sin embargo, como salía a trabajar en el campo con la mayoría, esto ayudó a ganarme su confianza. Mi equipo actual consta de muchos hombres pero ya la fuerza de ventas es inclusiva, se abrió por completo al género, apoyando a mujeres con amplia experiencia. Esta sigue siendo una industria de muchos hombres en mandos altos, hay muy pocas mujeres directoras. Esto implica desafíos, brechas por abrir, que te respeten como mujer y noten que lo podemos y lo hacemos.

MC: ¿Tuviste alguna dificultad laboral con respecto a tu maternidad?

SH: Sí, curiosamente lo tuve, y bastante. Cuando me embaracé pensaron que iba a desistir; fue muy complicado. Sin embargo ahora, con mi director actual, él también es padre y comprende que hay cosas que hay que hacer con los hijos y se pueden balancear con el trabajo. Cuesta, porque trabajas doble, porque ser mamá también es una labor tremenda. Y yo, en lo personal, me siento muy satisfecha con ambas, creo que encontré un equilibrio.

MC: En tu experiencia ¿cómo ha cambiado el marketing?

SH: Nosotros tenemos un marketing diferencial, aún priorizamos el trato humano, el tú a tú  con el médico, el servicio y la libertad de que cada persona, cada vendedor, dé el mensaje claro, pero conservando su estilo. A nivel publicitario somos conservadores aún. Nosotros seguimos utilizando literatura impresa, contamos con redes sociales y estrategias digitales desde hace aproximadamente cinco o seis años y siempre somos diferenciales con la competencia en entrega de material promocional. Desde los diseños, los conceptos y demás, Chinoin tiene un sello propio y único. Usamos mano de obra, diseñadores y fabricantes mexicanos, buscamos que sean únicos, no usar promocionales de catálogo que cualquiera puede comprar, ponerle su marca y ya está.

MC: ¿Cómo enfrentas a la competencia, que quizá está más activa en redes sociales y otro tipo de plataformas?

SH: Los enfrentamos con innovación. Éramos un laboratorio muy tradicional y con poco riesgo pero ahora lo que queremos hacer es sacar a Chinoin a la luz. En este laboratorio se conocen mucho las marcas pero ahora deseamos que se sepa qué hay detrás de cada producto. Lo hacemos a través de las redes sociales, la página web, queremos mostrar la planta, las máquinas y todo lo que hay detrás. Tenemos muy arraigado el ser 100% mexicanos y queremos que la gente lo vea, que sepa que tenemos aproximadamente un 25% de nuestro personal dedicado a calidad de los productos, que están hechos enteramente por manos mexicanas. La estrategia está enfocada en cinco pilares fundamentales: nuestra gente, los productos, calidad, tecnología y responsabilidad social.

MC: Cuéntame un poco más acerca de sus programas de responsabilidad social, que a mi parecer son importantísimos y en general las empresas a veces fingen demencia….

SH: Para empezar, somos una empresa cero huella, porque neutralizamos el CO2 que se consume. Tenemos una planta de trigeneración. Nosotros no dependemos de CFE sino que les regresamos energía. Usamos gas natural en lugar de gasolina, por lo que no contaminamos tampoco de esa manera. Antes de que tuviéramos esta planta, iniciamos un programa en el que contabilizábamos todo lo que consumíamos de energía y reforestábamos en la Sierra Mixe de Oaxaca lo equivalente, para nivelar nuestra huella. Somos de las empresas en México que más compra Bonos de Carbono. Entonces garantizas que en la Sierra, en lugar de que se dediquen a la tala lo hagan a la siembra. Con esta iniciativa provees de empleo a los pobladores, tienen su ingreso y se cuidan nuestros bosques.

Foto: Nina Turudić

Por otro lado, después de 19S iniciamos el proyecto de reconstrucción de Santiago Niltepec, junto con el
Consejo Farmacéutico Mexicano, y construimos más de 250 casas. Pero no sólo era hacerlas, queríamos entregar hogares, entender que no sólo era la construcción lo que se necesitaba, sino ayuda social, psicológica. Se le enseñó a la gente a utilizar sus recursos, su tierra, para hacer ladrillos y que ellos mismos supieran cómo reconstruir sus casas. Y no nos importa tanto que esto se sepa o no, lo hacemos por convicción.

MC: ¿Cuál crees que sea la clave para crecer laboralmente?

SH: Si quieres lograr algo hay que trabajar. Cada día puedes transformar y mejorar tus procesos. Debes encontrar la forma de hacer cambios constantes, motivar y convencer a la gente a renovarse.