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Cine

You were never really here

you were never really here

El veterano de guerra y ex agente del FBI, Joe ( Joaquín Phoenix) se dedica a rescatar niñas de la prostitución infantil mientras acarrea varios recuerdos funestos
de sus años de servicio y una depresión brutal causada por el legado de un padre
abusador. La única persona en su vida con la que tiene más que una relación meramente laboral —incluyendo aquellas interacciones que le duran sólo unos segundos y que acaban envueltas en sangre— es su madre. Con la cabeza gacha y encapuchada, Joe trata de ser lo más invisible posible, pero es incapaz de esconder su inclinación a la autodestrucción: su gran pasatiempo es meter la cabeza en una bolsa de plástico y fantasear con la muerte.

Joaquin Phoenix en una de sus mejores actuaciones

Hay pocos actores de la altura de Phoenix a la hora de interpretar personajes con traumas, y aquí su trabajo es apabullante, al retratar a un hombre a ratos dulce y casi siempre bestial, cuya incapacidad para prevenir el maltrato a las mujeres
lo ha llevado al borde de la locura. Un hombre constantemente oprimido por el mundo que ha decidido contraatacar, y que lo hace cruzando la ciudad con un frenesí cada vez más exacerbado porla acumulación de lesiones físicas y la ingesta alarmante depastillas.

Dirección impecable

La directora, Lynne Ramsay, hace películas que se sirven del impulso de las imágenes para evocar el estado psicológico de personajes moldeados por la violencia. Como resultado del excelente trabajo de Ramsay y de Phoenix, esta cinta es una obra fascinante que obliga al espectador a construir la trama. En ese sentido,
funciona ante todo como un experimento: comprobar hasta qué punto puede una
película resultar opaca y bizarra sin dejar de ser un thriller de venganza.

El film busca y encuentra la humanidad de un hombre que vive matando, y en el proceso habla del dolor y la melancolía que sufren quienes nunca tuvieron la verdadera oportunidad de llevar una vida mejor. En otras palabras, verla proporciona inquietud, desesperanza y dolor, y en pocas ocasiones tenues destellos de luz al final del túnel. No es una experiencia precisamente disfrutable, pero sí una definitivamente trascendente y uno de las mejores actuaciones de Phoenix.

Aquí te dejamos el avance

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Sobre el autor

Vive en una ubicación no revelada y desde ahí trabaja en algunos proyectos
que prefiere mantener en secreto. Escribe para poder sobrevivir el caos y la
nostalgia de su vida diaria. Es maestra en Arte y ahora considera qué tal vez
sea necesario tener otro título para guardarlo en un librero. Le gustan los
perros, ama el cine y la música. Hasta hace poco tiempo entendió que la vida no tiene sentido y desde entonces es muy feliz y vive cada día como si fuera el último. Seguirá escribiendo hasta que las luces se apaguen.

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